La muerte del niño Carlos Pérez, de 6 años de edad, por una picadura de alacrán retrata nuevamente el endeble sistema sanitario del país, que aún no se recuperaba del fallecimiento del menor Saúl Ramos por la misma causa, a mediados del mes pasado.
El niño fue picado por un alacrán la noche del pasado lunes, por lo que sus padres lo trasladaron al Centro de Salud de La Mesa, en Antón, donde "inexplicablemente" el médico que lo atendió no le aplicó suero antialacrán aduciendo que el antídoto que tenía, no servía para contrarrestar ese veneno.
El médico prefirió colocarle una dosis de venoclisis y remitirlo en ambulancia al hospital Aquilino Tejeira en Penonomé. En el camino el equipo de oxígeno del vehículo falló, complicando el estado de salud del niño que tuvo que recibir respiración artificial.
Una vez en el nosocomio, le aplicaron la dosis máxima para estos casos (4 ampollas de suero), pero como transcurrieron dos horas, después de la picadura, el antiveneno no surtió efecto y el menor fue transferido "en estado grave" al Centro de Especialidades Pediátricas del Seguro en Panamá, donde lamentablemente falleció ayer a las 8: 00 a.m.
En la actualidad es asistido por neumólogos por los problemas respiratorios que enfrenta tras una intervención quirúrgica.