Nación

Secuelas del terremoto, imposible de olvidar

Los moradores del distrito de Barú le piden a Dios, diariamente, que los proteja y no permita que se repita aquel incidente que cobró dos vidas en el 2003.


El 25 de diciembre del 2003 quedó grabado para siempre en la mente de los residentes del distrito de Barú, en la provincia de Chiriquí. Al menos dos personas murieron y más de un centenar perdió todo a causa del terremoto que se registró.

Parece que fue ayer. El sismo, localizado a unos 40 kilómetros de la ciudad de David, con una profundidad de 22 kilómetros, sacudió todos los poblados de Barú.

Ismenia Suñé no podrá olvidar aquel momento en que se encontraba con su familia disfrutando de la llegada de la Navidad y de repente un viento frío comenzó a soplar. Luego sintieron un fuerte movimiento en la tierra, que cada vez se iba prolongando más.

 

Dentro de las residencias sólo se escuchaba la caída de objetos, desde televisores hasta las vajillas, y Barú quedó completamente en tinieblas.

Los pacientes del Hospital Dionisio Arrocha, en la ciudad de Puerto Armuelles, fueron desalojados, pues se temía que volviera a repetirse otro movimiento telúrico.

En todo el mes de enero del 2004 se presentaron más de 600 réplicas de acuerdo con las informaciones que maneja el Instituto de Geociencias de la Universidad de Panamá.

 

Sesenta de esas réplicas fueron mayores de cuatro grados en la escala Richter y en Puerto Armuelles y comunidades próximas a la costa, como Los Olivos, se presentó licuefacción.

Después de ese momento, los baruenses han experimentado cientos de sismos.

A pesar de ello la comunidad se mantiene tranquila y está preparada para cualquier eventualidad, ya que aprendieron a dormir con un ojo abierto y uno cerrado.

 

Conmemorarán el nacimiento del hijo de Dios hecho hombre, como en años anteriores.

Algunas personas manifestaron que diariamente se encomiendan al Señor y le ruegan para que no permita que se repita la tragedia.

Manifestaron que el miedo por lo que sucedió, siempre está latente, pero tienen fe en el Dios que les dio la vida y que no los desamparará.

 

Muchas habían sufrido serios daños como consecuencia de los sismos que sacudieron esta región.

Elis Ríos, directora Regional del MIVI, manifestó que además se edificaron 200 viviendas, por medio de los programas que lleva a cabo la entidad. Algunos por problemas de discapacidad y otras son ayudas sociales.

Ahora Puerto Armuelles tiene residencias antisísmicas mucho más resistentes, capaces de soportar los movimientos telúricos que se registran todos los meses.

Después de cinco años, Barú ha logrado reparar los daños existentes como consecuencia de aquel terremoto, aunque en la comunidad de Los Plancitos aún se pueden observar las enormes grietas que quedaron marcadas en la tierra como si fueran zanjas.


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309301
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América