La protección que pudiera existir dentro de un centro de cumplimiento para menores, que es lo más parecido a una cárcel, no le sirvió de mucho a Omar Fruto, de 17 años, a quien sujetos encapuchados le asestaron 40 tiros de calibres diversos, mientras dormía en su celda, en Colón.
Todo ocurrió entre las cuatro y las cinco de la madrugada de ayer.
Eran seis los sicarios. Vestidos todos de negro y con capuchas, entraron por la puerta principal, luego de aturdir al policía Gabriel Quiroz, con rango de agente, quien cuidaba los exteriores del Centro Vocacional Basilio Lakas. Una vez dentro, sorprendieron y maniataron a los custodios civiles Luis Patiño y José Martínez.
Después de eso todo fue más fácil. Mientras uno de ellos se quedó en el auto, otro se mantuvo vigilando a los custodios, y cuatro se dirigieron a la galería aislada que Omar Fruto compartía con su primo Eliécer Mejía Cuevas.
Tres de los asesinos entraron al recinto disparando, mientras otro vigilaba en la puerta. Mejía Cuevas salvó la vida y se encuentra estable en el hospital. Apenas recibió dos tiros de toda la andanada: uno en el omóplato izquierdo y otro en la pierna derecha.
Por alguna razón no muy clara, los asesinos no volvieron al auto. Huyeron hacia un monte que está detrás del Basilio Lakas. La Policía capturó a dos personas en ese sitio.
Los dos individuos tienen 25 años. Uno responde al nombre de Oscar Ricardo Sugotes, y el otro al de Franklin Francis quien, se informó, había sido custodio en el centro vocacional, escenario del crimen.
Este hecho generó que la policía hiciera allanamientos en varias casas de personas encargadas de la vigilancia en dicho centro, buscando pistas.
Un contingente de 50 uniformados entró al local para brindar vigilancia, pues el hecho provocó una requisa generalizada.
No es la primera vez que Omar veía la muerte tan cerca. El año pasado, otros encapuchados intentaron matarlo, pero sólo lograron apuñalarlo en las piernas.
Este hecho provocó que Fruto, a quien conocían en su barrio como "Ratón", lo trasladaran al centro de custodia que está en la ciudad capital. No se tienen informes del por qué en los últimos días de diciembre retornó al centro vocacional de Colón.
Corre el rumor en la ciudad Atlántica de que varias personas le habían puesto precio a su cabeza, por lo menos 20 mil balboas, porque lo vinculaban a varios homicidios y querían venganza.
La Policía emitió una nota de prensa en la que señaló que Omar Fruto Santamaría fue acusado en seis ocasiones diferentes de delitos diversos, entre ellos homicidio, por lo cual se presume que sea ésta la causa del ataque al centro vocacional donde estaba recluido.
Fruto se encontraba en el Centro de Rehabilitación Basilio Lakas, de Colón, por un caso de robo a mano armada.
Seis sicarios irrumpen en centro y acribillan menor
La Policía sostiene que el asesinato tiene toda la apariencia de ser una venganza entre grupos rivales.