Las autoridades competentes practicarán esta semana una serie de careos entre los cajeros del Banco Nacional de Panamá (BNP), investigados por el desfalco de B/.1 millón, para determinar quién ideó la estrategia para sustraer los fondos.
Entre las diligencias proyectadas se encuentra un careo entre Rafael Quintero y José Garzón, luego que el primero admitiera haber cambiado algunos cheques, pero sin tener conocimiento de su procedencia ni haberse beneficiado con ellos.
También las autoridades intentarán determinar el paradero final del dinero sustraído, debido a que a la fecha los bienes cautelados a Garzón no alcanzan esa cifra. Además, que éste debió entregar uno de sus autos en pago por servicios judiciales.
A la vez, la Fiscalía Auxiliar se encuentra a la espera de una auditoría realizada por el BNP en donde se determine con exactitud el curso tomado por los cheques girados contra el Tesoro Nacional y que fueron cobrados y depositados en otras instituciones bancarias locales.
Por otro lado, se ha decidido extender las investigaciones sobre las actividades de todos los cajeros del BNP para determinar si las irregularidades sólo eran cometidas por el grupo que opera en la Sucursal Séptima Central.
Según se desprende de las investigaciones, la mayoría de los cajeros ligados con este escándalo mantenía un promedio de cinco a 10 años de estar laborando en la institución y conocía con exactitud los mecanismos de contabilidad y control.
En tanto, los directivos del BNP tienen proyectado realizar una conferencia de prensa durante la presente semana sobre el avance de las investigaciones, ante los insistentes rumores de que la actividad de la red podría tener varios años y haber ocasionado grandes pérdidas de dinero.
A su vez las autoridades se encuentran tras la pista del abogado Raúl Morales, a quien se señala como una de las personas que conocía el movimiento del dinero sustraído por los cajeros y su destino final.