Washington- Al inicio de una maratónica audiencia sobre el Canal de Panamá del Comité de Defensa del Senado, su presidente, John Warner, advirtió a sus colegas y a los otros testigos que, ante todo, se muestren "respetuosos" a la soberanía panameña.
De esta manera, Warner, un republicano moderado de Virginia, hizo un valeroso esfuerzo por anticipar la embestida del ala radical de su partido que le forzaron citar al comité para oír sus quejas de que la transferencia de la vía interoceánica dejará vulnerada la seguridad de Estados Unidos y el resto del hemisferio a la "penetración de China roja".
"El objetivo de esta audiencia es evaluar los serios alegatos que se han presentado contra el contrato de la compañía Hutchison-Whampoa," sentenció el veterano senador de Virginia. "También hablaremos sobre la penetración de supuestos guerrilleros desde Colombia, en violación de la soberanía de Panamá. "Pero en la consideración de ambos casos debemos mantenernos respetuosos hacia la soberanía panameña ni poner en duda la capacidad de Panamá de operar el Canal o que sus fuerzas del orden no pudiesen enfrentarse a cualquier peligro".
Antes de otorgar la palabra a dos de los principales críticos, los republicanos Bob Barr de Georgia y Dana Rohrabacher, de California, Warner leyó las conclusiones de unos informes del Senado de 1997 y de la Comisión Marítima que aseguran que los contratos firmados con Hutchison-Whampoa "no representan ningún peligro" para los Estados Unidos.
También añadió la exhortación de Henry Kissinger para que los críticos de los Tratados Torrijos-Carter dejen de "inventar amenazas extranjeras" a la seguridad del Canal. La referencia a las palabras del ex-secretario de Estado, por parte del presidente del comité, fue una clara alusión a muchos de los que estaban congregados en el espacioso salón principal de audiencias en el Hart Building del Senado.
"En lo que a mi concierne," añadió, "creo que debiéramos de acabar hoy mismo con esos alegatos si no se los puede comprobar".
Pero típicamente para este debate que aflorece regularmente desde los debates sobre los Tratados firmados en 1977 y que fueron ratificados por una mayoría de un solo voto en 1979, ni Warner ni los funcionarios del gobierno que insistieron de que los problemas de la seguridad del Canal serán considerados en las próximas consultas bilaterales el próximo mes pudieron acallar a la oposición.
La audiencia, que duró cuatro horas, fue escenario del debate público de la situación panameña de más alto nivel en muchos años, ya que además de Warner se apersonaron los cinco senadores republicanos-Strom Thurmond, Bob Smith, James M. Inhofe, Pat Roberts y Jeff Sessions. El único demócrata presente, que por cierto se mostró muy activo en defender la posición del gobierno, fue Carl Levin de Michigan.
Aunque se produjeron varios choques de palabras entre los críticos y defensores de los Tratados, la audiencia se caracterizó mas que nada por la manera equilibrada en que Warner modero el encuentro, ofreciéndole amplia oportunidad para interrogar a los testigos al senador Levin que no dejó escapar una sola de las tantas exageraciones de Barr y Rorabacher, además de algunos de sus propios colegas del comité.
La primera descarga contra los contratos acordados a la compañía de Hong Kong vino del nonagenario senador sureño Thurman, que fue uno de los más feroces opositores del Tratado de 1977, que lo sigue llamando un "giveway", o sea un "obsequio" a Panamá.
"Me preocupa que Estados Unidos esté en peligro de perder uno de nuestros grandes recursos estratégicos," leyó Thurmond de un texto preparado con ronca voz, haciendo que parte de su declaración fuera imperceptible para el público que casi colmo la sala.
"Panamá fue el epicentro en este hemisferio de donde Estados Unidos pudo proyectar su poderío desde el círculo ártico al antártico, incluyendo el Atlántico y el Pacífico".
A esta crítica se sumaron Smith, Imhofe y Sessions que atacaron al gobierno de Clinton no sólo por haber "permitido" el fracaso de las negociaciones para crear el Centro Multilateral Antidrogas, sino por la "desatención" a la amenaza que la "penetración" china que podría "saltar" de Panamá al resto del hemisferio, según Sessions.
Una vez que entraron a declarar los defensores del gobierno, el general Charles E. Wilhelm le salió al paso a esta crítica entrando revelando por primera vez algunos de los detalles sobre las conversaciones que él y el embajador Simon Ferro tuvieron con la presidenta Mireya Moscoso sobre futuras colaboraciones en materia de seguridad.
Junto a Wilhelm, se sentaron frente al comité Brian E. Sheridan, subsecretario de Defensa; Alberto Alemán Zubieta, administrador de la Autoridad del Canal de Panamá (ACP) , Joseph W. Cornelison, vice-administrador y el embajador Lino Gutiérrez, primer subsecretario adjunto de Estado para asuntos hemisféricos.
Alemán rebatió nuevamente los conocidos infundios de que la Hutchison-Whampoa tendría control sobre los pilotos o sobre los accesos al Canal.
"Señor presidente en el análisis final Hutchison no tendrá ninguna autoridad sobre ningún aspecto de la operación del Canal," declaró. "Todos los juicios legales apuntan a que no puede haber ninguna duda razonable de que es la ACP, y solo ésta posee y ejerce toda la autoridad sobre la operación de la vía interoceánica".
Wilhelm se sumó a este juicio, haciendo resaltar de que el Comando Sur no ha permanecido ajeno al problema de la seguridad después del año 2000.
"Estamos forjando una nueva relación y efectiva de seguridad con la República de Panamá," reveló.
"Esta tiene dos ejes fundamenntales: el primero es planificar para que las fuerzas de Estados Unidos para que estén en condiciones de responder a una crisis o emergencia que amenace a los intereses de Estados Unidos o que afecte la operación del Canal.
"El segundo es el desarrollo de una nueva relación de seguridad con el gobierno de Panamá para ayudarles la capacidad de sus fuerzas públicas y mejorar la coordinación entre las fuerzas de seguridad de los dos países.
Una vez que Barr y Rohrabacher tomaron la palabra- durante más de una hora-las críticas subieron de tono.
"Cuando estuve en Panamá me quedé aturdido al ver que nuestras grandes bases ahora abandonadas y convertidas en ciudades fantasmas, me percaté lo indefenso que ha quedado el Canal," declamó Barr con tono apasionado.
No es que por el momento tema una agresión armada de Beijing, sentenció Barr, sino que considera la política china de ser "aún más insidiosa" al usar "armas económicas para penetrar poco a poco, en las entrañas del continente.
El congresista conservador de Georgia se hizo eco de la opinión de Thurmond de que las fuerzas del orden panameñas no tienen ni la organización ni los equipos para contrarrestar "infiltraciones extranjeras", especialmente las guerrillas colombianas a través del Darién.
Cuando Barr declaró que "esto es lo que estamos viendo con la presencia y expansión de la influencia china en Panamá", el presidente del comité lo interrumpió.
"Creo que debemos ser más respetuosos de la soberanía de un pequeño país y permitir que ejerzan su propia política protegida por el derecho internacional," recomendó Warner.
"Debemos ser más balanceados y respetuosos para que, en el caso de una emergencia, los panameños se puedan sentir cómodos de pedir apoyo de Estados Unidos en vez de tener que recurrir a otros países".
Levin fue aún más duro, al citar una serie de "tergiversaciones y errores actuales" que Barr tiene en su "website" en el internet que asevera que el gobierno de Clinton se quedó cruzado de brazos "mientras el control del Canal pasara a manos Chinas".
"Usted no solo está equivocado sino no está diciendo la verdad cuando asevera estas cosas," declaró Levin.
Cuando los ánimos parecían estar algo caldeados se apersonó al comité el presidente del Senado, Trent Lott. Fue Lott, un conservador de Mississippi, quien originó esta audiencia cuando sintió que el secretario de Defensa William Cohen no respondió a tiempo su carta expresando preocupación de que el gobierno de Clinton "un escenario en el que los intereses vitales de la seguridad de Estados Unidos no podrían ser protegidos sin que haya una confrontación con el comunismo chino en las Américas".
Contrario a algunas de sus tajantes declaraciones anteriores, Lott se mostró amable y apaciguado en presencia de Warner, quien evidentemente ya le había anticipado la necesidad de una presentación equilibrada y los tajantes análisis de Levin que rechazaron no solo los cargos del presidente del Senado, sino también las del testigo que iba ser la estrella de los críticos, el ex-secretario de Defensa del gobierno de Ronald Reagan, Casper Weinberger.
Bajo un cerrado interrogatorio del demócrata de Michigan Weinberger admitió que su artículo en la revista Forbes fue más bien teórico, lo que en el Pentágono llaman "el peor de los escenarios".
"Entonces no es correcto lo que Ud. Escribió, diciendo que el gobierno de Clinton ha permitido que el control del Canal ha pasado a China?" "Es una mera suposición," reconoció el ex-secretario de Defensa. "Es algo que podría ocurrir".