Se refiere al cambio climático que experimenta la Tierra y de cuyas consecuencias Panamá no está exento, aún cuando términos como "calentamiento global" parezcan un fenómeno típico de las naciones industrializadas.
Al respecto, la coordinadora de la Unidad de Cambio Climático de la Autoridad Nacional del Ambiente (ANAM), Darysbeth Martínez, asegura que Panamá ya sufre las consecuencias del fenómeno. Las lluvias, intensas o fuera de temporada dan cuenta de ello.
Martínez, basándose en los registros históricos con los que cuenta la institución, asegura que las temperaturas en Panamá ha ido aumentando y las noches son cada vez más cálidas.
Aunque la temperatura mínima ha variado de 14 a 17 grados, para la funcionaria no se trata de sentir más calor o no, sino de las formas a las que algunos grupos de panameños han tenido que adaptarse.
Es el caso de la "reconversión" que han tenido que realizar los campesinos que tienen sus cultivos cercanos al río Santamaría, que recorre las provincias centrales, quienes luego de hacer de la siembra de tomate su medio de subsistencia, han tenido que dedicarse a otros cultivos, pues la tierra es cada vez menos fértil.
Martínez, Quinn y no pocos expertos, le atribuyen la poca fertilidad al incremento en el nivel de los mares y océanos del planeta.
Todo tiene explicación. El calentamiento global en la Tierra, derivado de la emisión de Gases de Efecto Invernadero (GEI), ha ocasionado que los casquetes de hielo de los polos se derritan, de forma alarmante en la última década y por ende los niveles del mar han aumentado.
A miles de kilómetros de las zonas polares, Panamá sufre las consecuencias.
El Instituto Smithsonian, de Investigaciones Tropicales determinó, a través del estudio "Perturbaciones Naturales y Explotación de Arrecifes Coralinos Panameños por Habitantes Nativos", que en el área de Kuna Yala existe evidencia de que los mares panameños aumentan de nivel.
En ese sector, el estudio determinó que los mares aumentan de nivel unos 2.0 centímetros por año.
Quinn explica que esto propicia que el mar avance sobre áreas fértiles y las partículas de sal que transporta el viento, disminuyan la fertilidad de los suelos.
Martínez, por su parte, agrega que la "intrusión salina" se observa en el desierto de Sarigua.
Los especialistas han dado una voz alerta sobre lo que ocurre en Kuna Yala, pero Quinn asegura que también hay poblaciones isleñas como la de Taboga, en que las casas son ahora edificadas sobre pilastras, lo que no ocurría años atrás.
Los mares panameños no sólo han aumentado su nivel, sino también su temperatura. El Instituto de Ciencias del Mar y Limnología de la Universidad de Panamá determinó, luego de monitorear por dos décadas (1984-2003) la bahía de Panamá, que el incremento fue de 1.6 grados.
Todas estas evidencias, según Martínez, han contribuido a que la población panameña "despierte" sobre lo ocurrido.
Quinn, por su parte, asegura que en la medida que estemos preparados, vamos a atenuar el impacto.
Los Gases de Efecto Invernadero (GEI) han sido denominados de esta forma por su capacidad para atrapar el calor solar en la atmósfera terrestre. El Dióxido de Carbono (CO2) y el Metano son los más comunes, junto a los hidrofluorocarbonos, perfluorocarbonos y el hexafluoruro de azufre.
La Autoridad Nacional del Ambiente (ANAM) desarrolla actualmente varios proyectos para utilizar las energías renovables, sin producir GEI. Entre ellos, la utilización de energía solar y la eólica.
A esta estrategia de conservación la denominan Mecanismo de Desarrollo Limpio (MDL).