Nación

Ser militar no es pecado, afirma Severino Mejía

Quien fuera colaborador de Noriega, es ahora el segundo al mando en la cartera de Gobierno y Justicia.


DESDE HACE varias semanas, la silla del viceministerio de Gobierno y Justicia tiene un nuevo ocupante. Se trata de Severino Mejía, quien fue un cercano colaborador del ex general Manuel Antonio Noriega.
Al ahora reo en Estados Unidos, Mejía le llevó el registro de los viajes y sus compromisos diarios a mediados de los años "80.
Su designación ha generado todo tipo de críticas por ser parte del grupo de militares nombrado en el Ejecutivo.
Pero esto lo tiene sin cuidado, pues no se considera "un asesino ni delincuente" y reta, mostrando temple y personalidad, a cualquiera persona que le compruebe lo contrario.
Desde pequeño no tenía entre sus planes ser un militar. Siempre anheló estudiar Medicina o Aviación pero, por falta de recursos económicos en su hogar, no lo logró.
A pesar de esto, Mejía, egresado del Instituto Nacional en 1970, se considera un hombre afortunado. Aspiró a una beca en la Guardia Nacional para estudiar aviación militar, pero no fue posible. En junio de 1971 con apoyo del Estado Mayor de la Guardia Nacional se graduó de "infantería marina" en la Escuela Naval Militar de Veracruz, México.
Asciende a mayor de las Fuerzas de Defensa el 12 de diciembre de 1989, una semana antes que Estados Unidos invadió a Panamá.
Una vez derrocado Noriega, fue dado de baja y hasta el sol de hoy, sigue creyendo que fue por motivaciones políticas. Pero eso no fue impedimento para dar un paso adelante y en 1990 se dedica a sembrar arroz junto a un primo para subsistir, pero el negocio fracasó.
"La gente piensa que por haber trabajado con Noriega fui rico", agrega Mejía, recordando que tuvo que vender su auto para pagar su casa y costear los estudios de su hijo mayor.
Aunque no se queja de su vida post invasión porque siempre tuvo un trabajo, recuerda a compañeros militares que no tuvieron la misma suerte.
Según cuenta, "ser miembro del PRD y un militar parece ser un gran pecado en este país y eso es lamentable", reniega moviendo la cabeza de un lado a otro.
Mejía es fiel creyente de que el conocimiento es un activo importante hoy día.
Por ello, volvió a ingresar en 1997 a la Universidad de Panamá y obtuvo una maestría de Administración de Empresas con énfasis en Comercio Internacional y Mercadeo, en la que logró el primer puesto.
Al lograr Torrijos la presidencia lo nombra como asesor de seguridad en el Ministerio de Gobierno. Meses después, lo designa viceministro de esa cartera y según comenta, "no es por mi linda cara, sino por mi profesionalismo".
Y ¿los planes de seguridad? No suelta mayores detalles, pero sí algunas ideas. Revela que no tiene una "varita mágica" para resolver todos los problemas. Considera que en la medida de que la pobreza y desempleo prevalezcan, habrá problemas en materia de seguridad.
El Gobierno con su plan estratégico trazó una "hoja de ruta" al desempolvar los Fundamentos de la Política Panameña de Seguridad, elaborado en el 2000 y consensuado por todos los partidos políticos.
Reconoce que muchos ciudadanos no se sienten seguros ni con los propios agentes de la institución, pero concluye diciendo que "no es justo generalizar el problema".


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Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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