Un agudo llanto de recién nacido es lo primero que escucha Yurianis mucho antes de que salga el sol, lo que le indica que es hora de preparar un biberón, luego debe arreglar todo lo que el bebé necesitará mientras no esté en casa. Una vez finalizada la rutina de ordeño, ya vestida, toma sus cuadernos y sale a la escuela.
Hace más o menos un año, esta joven madre -que en ese tiempo tenía 16 años- salió de su casa a "una supuesta ida al cine", paseo que terminó en un cuarto de hotel y un mes después no llegó la visita esperada, como el anuncio de la llegada a la maternidad.
Yurianis, que este año completó el décimo grado, aquella noche de seguro no se detuvo a pensar en las 681 estudiantes que estuvieron en estado de gravidez en el año 2009, según lo revelan las estadísticas oficiales del Ministerio de Educación. Tampoco razonó sobre las 10,974 personas (ver PDF)que hasta este año han contraído el síndrome de inmunodeficiencia adquirida (sida) en Panamá, de acuerdo a las estadísticas del Ministerio de Salud (MINSA).
Esta jovencita creció en un hogar donde papá y mamá conversaban con ella abiertamente de todo lo que significaban las relaciones entre hombres y mujeres, y como si fuera poco, frecuentemente participaba en las actividades de un grupo que trabaja precisamente para evitar los embarazos en adolescentes... ¿qué pasó?
Ella, como muchas, pensó que eso no le ocurriría y como "solo fue una vez", significaba menos riesgo.
Conversar
Muchos se preguntarán que en el caso de adolescentes como Yurianis, en el que aparentemente ya le habían hablado de todo, ¿qué más se le podía decir?.
"No hay que cansarse de hablar", considera la psicóloga Yetsi López. No es un consejo muy catedrático, pero es la única vía que les queda a los padres para tratar de inculcarles las enseñanzas precisas a sus hijos, y aún así nada garantiza que no ocurra una "metida de pata".
Yetsi, aparte de psicóloga es madre y maestra de catequismo, por lo que a diario tiene la tarea de orientar a jóvenes para que tengan una vida adecuada. De acuerdo con esta especialista, los adultos deben ganarse la confianza de los hijos, tomando en cuenta que aún cuando crean que siempre saben todo lo que hacen los jóvenes, esto es una falacia que no ocurre ni en las mejores familias.
Ningún padre o tutor deseará que su hijo esté dentro de números que anuncian algo negativo. Según estadísticas del MINSA (ver PDF), el año pasado 23 mujeres embarazadas resultaron VIH positivo; de ellas, 3 eran jovencitas entre 15 y 19 años de edad, y 10 tenían entre 20 a 24 años de edad.
No parecerá una cifra escandalizante, pero por una mala decisión o por falta de información, chicas como Yurianis pudieron encontrarse en esa estadística. Afortunadamente ella y su hijo son personas sanas, pero ahora le queda el peso de ser madre, cuando apenas empezaba a saber qué era la adolescencia.
El momento oportuno para hablar de sexo
¿Cuándo? Niños y niñas sienten curiosidad por su cuerpo, aún desde muy pequeños. Yeni es madre de una chica de 13 años, ella recuerda que cuando Ferdi (su hija) tenía siete años fue su primer encuentro con este cuadro: sexo, padre e hijos. Veían televisión cuando la pequeña observó a una pareja besarse y, aunque aterrada, le tocó a Yeni explicarle que eso era lo normal entre un hombre y una mujer que estaban casados.
Un año después, Ferdi quería saber qué más pasaba, cada vez se le hacía más difícil a su madre abordar el tema, pero Yeni sabía que no debía esquivar los cuestionamientos de su intrigada hija.
Incluso a los 9 años, la niña llegó a casa con un mundo de preguntas porque no había entendido muy bien cuando la maestra le había hablado de "relaciones sexuales".
Usar los términos correctos
Pueden ser pequeños, pero no están ajenos a la información que circula por todos lados, por lo que antes de que se enteren mal, es mejor que sean los padres quienes se aseguren de que los datos que obtengan sus hijos sean los correctos.
En el caso de la mamá de Ferdi, al escuchar semejante planteamiento de su "princesa", no le quedó de otra que sacar pluma y papel para hacer un explicación gráfica del asunto. Le dijo qué es un pene, una vagina y para qué se usan. Esta niña ya venía con la inquietud de la escuela, lo cual no está mal, pero Yeni y Yetsi, ambas en cada uno de sus roles, coinciden en que es en la casa donde los hijos aprenden los valores más importantes.
Con estos ejemplos quedan descartados tabúes como: "No sé lo suficiente de sexo para tratarlo con mi hijo (a)", "Mi hijo(a) no me escuchará". La psicóloga asegura que ellos sí están dispuestos a saber qué tienen que decirles los padres sobre este tema, aunque muestren una actitud un tanto rebelde de vez en cuando.
Desde el momento en que existe una inquietud, no importa cuán pequeños sean, los hijos(as) están listos para que les hablen de sexo, de una manera clara, sin exceso, pero tampoco sin subestimarlos.
“Tips” para conversar:
No siempre los hijos inician el diálogo, razón por la que los padres deben estar preparados para ser quienes den pie al tema, sin insultos y sin regaños (aunque ganas y razones sobren).
-Sin dejar el rol de padres, hay que mostrar una actitud amigable, que le inspire confianza.
-Nunca se siente a dar un sermón, intente que sea él quien hable, que diga lo que sabe.
-Es importante que él platique sobre sus amigos. Usted debe conocer con quién está y qué clase de personas son.
-Muestre disposición a ayudarlo siempre, aún cuando haya cometido un grave error.
-Si no sabe algo, admita que desconoce ese detalle, pero que juntos podrán aprender sobre eso.
La difícil adolescencia
Todas las fuentes consultadas exclamaron que la adolescencia es la etapa más complicada. Según Yetsi, hay que enseñarles no solo lo complicado que es traer al mundo a una criatura cuando no se está preparado, sino sobre las temibles enfermedades venéreas que cada día ganan más campo.
De la cifra mencionada arriba sobre quienes adquieron sida, 7,465 (Ver PDF) lo contrajeron por relaciones sexuales y 339 desde antes de nacer (transmisión perinatal). He aquí una buena razón para esperar hasta el matrimonio para tener un relación sexual. Como tutores es importante enfatizar que hombres y mujeres les deben respeto a sus parejas y nada que se haga por verdadero amor debe ser incorrecto.
Abstinencia, matrimonio, promiscuidad y amor. Estas son palabras claves a la hora de conversar con los hijos sobre sexo. Hay que explicarles, no regañarles, cómo la abstinencia los ayudará a no ser parte de las 624 jóvenes embarazadas y menos de los 188 (cifra entre el año 1984 a 2010) adolescentes que han contraído el sida en Panamá. Sin dejar a un lado las demás enfermedades de transmisión sexual que rondan las calles y los problemas que puede traer una relación sexual temprana.
“Raulito era un niño de 12 años de edad, muy guapo, él salía con una niña de su misma edad. Esta chica lo buscaba todas las tardes y lo invitaba a su casa, donde ella permanecía sola -la mayor parte del tiempo-.
La mamá de Raulito un día descubrió que su hijo se encerraba en la residencia de la jovencita todas las tardes, ella no se quería imaginar qué hacían ahí dentro, pero su responsabilidad de madre la obligó a tomar cartas en el asunto y llegó al lugar para detener la situación. Su esposo, que ya sabía lo que pasaba, en lugar de apoyarla le dijo: “Déjalo, si él es un hombrecito”.
Esta mujer sabía que su hijo ya estaba desarrollado, pero que aún era muy pequeño para enfrentar todas las responsabilidades de una vida sexual activa. Luego de reprender a Raulito, habló con la madre de la chica y fue cuando se dio cuenta de que esta niña ya había tenido otras parejas sexuales. Alarmada llevó a su hijo al médico, y le detectaron gonorrea. Sí, un niño de 12 años con ese mal, que con antibióticos y tratamiento lo pudo superar, pero esa madre está segura de que esto pudo terminar peor.
Cuadros como el anterior no son casos aislados, y aunque parezca una utopía, hay que hacerles ver que esperar hasta el matrimonio es lo más responsable o hay una edad adecuada para iniciar este proceso. Ligado a esto, precisarles que la promiscuidad solo aumenta el riesgo de un embarazo no deseado y verse envuelto en un cuadro infeccioso como el caso de Raulito. Y repetirles que el amor no hace daño, solo busca el bienestar.
En la adolescencia, ellos demandarán y tendrán más tiempo con las personas que están fuera de su hogar, ya a esa edad los jóvenes deben tener el suficiente criterio para no caer en las presiones de grupo. Llegarán a casa diciendo: “pero si mis amigos lo hacen”, sin titubeos y sin maltratos hay que sostener las reglas interpuestas para ese hogar, independientemente de lo que hagan los demás.
No hay manual para ser padres, pero las personas consultadas coincidieron en que las armas para evitar relaciones sexuales tempranas son: diálogo, respeto, autoridad y amor.