Nación

Sin confirmar reunión entre Moscoso y presidente de EU


El próximo viaje de la presidenta Mireya Moscoso a Washington, a una invitación de un prominente grupo empresarial, ha empujado que la diplomacia panameña despliegue sus capacidades para sentar las bases de una renovación de las relaciones bilaterales con Estados Unidos, así como para establecer una mayor coherencia en los lazos con los países centroamericanos.
En víspera de la visita a la capital de Estados Unidos del 13 al 15 de octubre, la diplomacia panameña se ha movilizado para conseguir la mayor serie de contactos posibles para la mandataria con funcionarios del gobierno del presidente Bill Clinton, así como con representantes de ambos partidos del Congreso.
"No hay ninguna certeza de que la presidenta podrá entrevistarse con Clinton", anotó una fuente fidedigna, "pero sabemos que el departamento de Estado y funcionarios en la propia Casa Blanca están haciendo todo lo posible para abrir un espacio en su agenda".
Funcionarios panameños, tanto como la embajada de Estados Unidos en Panamá, han destacado de que no se trata de un viaje oficial, por lo cual o hay ninguna razón protocolar para incluir una entrevista presidencial.
Irónicamente, algunos asesores políticos han aconsejado que la presidenta cancele el viaje a Washington en el caso que no tenga asegurado una reunión con Clinton, según fuentes panameñas.
Este consejo es como el revés de la moneda de los asesores de Clinton que urgen de que no vaya a la ceremonia del traspaso del Canal, porque esto le podría dañar la próxima campaña presidencial a su candidato Al Gore.
"Nos parece que si Mireya viaja a Washington sería obligatorio para el gobierno de Estados Unidos concertarle una entrevista en la Casa Blanca", aseguró una persona cerca de la mandataria que pidió que no se usara su nombre.
Esta predisposición a una ficción protocolar, que también caracterizó a varios asesores de política internacional de Ernesto Pérez Balladares, demuestra un profundo desconocimiento de la rutina de las visitas internacionales en la capital de Estados Unidos. Nada obliga a la Casa Blanca o aun, al Departamento de Estado a recibir mandatarios de otros países que llegan a la capital para dictar conferencias académicas o participar en la promoción de las relaciones económicas, como es el caso de la presidenta Moscoso.
En contraste, visitas oficiales que involucran una o más reuniones con el presidente se preparan con meses y a veces más de un año de antelación. Aun en esos casos nunca hay una total certeza de que se realizarán tal como fueron programadas debido a que los múltiples frente internacionales en los que la Casa Blanca está involucrada frecuentemente traen eventos inesperados que requieren cambios a último momento.
Como un proyecto más formal, tanto fuentes panameñas como estadounidenses, indicaron que se estaría gestionando una visita oficial para la presidenta Moscoso apuntando al primer trimestre del año 2000, sin descartar de que a último momento una reunión informal aún sería posible cuando esté en Washington la próxima semana.
Por otro lado, la cancillería panameña baraja la posibilidad de que en el viaje de regreso, la presidenta se reúna en Guatemala con los presidentes de Centroamérica, según fuentes allegadas al Palacio de las Garzas, informaron a este corresponsal.
Este gesto es coherente con la impresión que ha circulado en los países vecinos de que el gobierno de Moscoso adoptará una política de mayor acercamiento regional que la de Pérez Balladares, quien prefirió estrechar los lazos con las repúblicas sudamericanas, distanciándose así de las pautas que había asentado el gobierno de Endara.
Los anhelos de un cambio por parte de Panamá, fueron expresados, entre otros, por el presidente Arnoldo Alemán de Nicaragua, quien caracterizó como "algo muy positivo" a la nueva orientación de la presidenta y su cancillería.
La visita de la primera mandataria panameña a Washington se origina en una invitación del Panamá United States Business Council, para que ella presida la "Semana Panameña", cuyo objetivo es promover el comercio y las inversiones con la república ístmica.
Con ese fin el Business Council ha preparado un abultado programa de desayunos, comidas y otros agasajos que culminarán con una cena en la que la presidenta Moscoso otorgará distinciones a algunas figuras de Estados Unidos que jugaron un papel clave en la negociación que culminó en los Tratados Torrijos-Carter.
Sin embargo, el programa, inspirado por el fundador del grupo, el empresario J.J. Vallarino, dejó a la cancillería la coordinación de los contactos con la Casa Blanca y el departamento de Estado, dijeron fuentes cercanas a los organizadores.
Los contactos iniciales fueron efectuados el pasado mes por el flamante canciller, José Miguel Alemán, quien en dos conversaciones con su homóloga estadounidense, Madeleine Albright, le informó de la próxima visita de la presidenta a Washington, dejando entrever de que una reunión con Clinton sería bien vista por su gobierno, por informal que sea.
Al finalizar su visita a Washington, el canciller reveló a este corresponsal de que había solicitado que la secretaria Albright transmitiera a Clinton la invitación de su gobierno para que éste asistiera a la ceremonia de la transición del Canal, ahora fijada para el 14 de diciembre, pero no mencionó si había hablado con ella de la visita de la presidenta Moscoso la próxima semana.
Aunque el programa final de la presidenta aún no se ha hecho público, El Panamá América se enteró de que a su llegada, los comités de Relaciones Exteriores del Senado y la Cámara le ofrecerán una recepción en el Congreso, que será seguido por una cena en su honor, organizada por el presidente del Banco Interamericano de Desarrollo, Enrique Iglesias.


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101 años de Panamá América

 
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