De acuerdo con la subgerente de empresas municipales, Nilsa de Caballero, en estos camposantos sólo se están efectuando entierros por orden familiar o morosidad.
Caballero explicó que por orden familiar, la persona debe ser dueño de una fosa y pagar 89 dólares para que se haga la exhumación y todo el proceso que se requiere.
En el caso de que la persona esté morosa, tal como está establecido en el Acuerdo Municipal 99 de 1992, se le da un plazo de 30 días para ponerse al día y si no lo hace se exhuma el cadáver y se coloca en guardantes hasta que los familiares lo reclamen, quedando este espacio para otra persona que tenga el interés de enterrar a un ser querido.
Pero no solamente el problema en los cementerios es espacio físico. También hay una alta morosidad en pagos de tasa de mantenimiento.
Caballero indicó que muchas personas que compran terreno, piensan que no tienen que pagar nada, pero en mantenimiento deben cancelar una cuota de 10 dólares anuales.
Según cifras suministradas por la Subgerencia de Empresas Municipales, al 31 de noviembre de 2004 se adeuda en tasa de mantenimiento la suma de 277 mil 322 dólares.
Cabe señalar que el Cementerio de Amador es donde los contribuyentes deben más dinero en este renglón: 226 mil 606 dólares.
En terrenos municipales también existe una morosidad por el orden de 29 mil 613 dólares, siendo el de Juan Díaz el que se encuentra en el primer lugar con 8 mil 370 dólares.
Según la subgerente de empresas municipales, se está llamando a las personas para que se acerquen voluntariamente a pagar.
Otro detalle en los cementerios municipales es el aumento en las muertes en el distrito capital.
"Ultimamente hay muchos entierros. Diariamente se realizan 20 trámites y el 70% del total pertenece al distrito de San Miguelito, sitio que no tiene un lugar destinado para enterrar a los seres queridos.
Diariamente se realizan aproximadamente 20 trámites para entierros.
Factores como el número de muertes por enfermedades como SIDA, además de fallecimientos en accidentes de tránsito y rencillas entre bandas han incrementado el hacinamiento en los cementerios municipales.