Para el director general de Desarrollo Urbano del Ministerio de Vivienda (MIVI), José Batista, el problema del deterioro de los edificios en Panamá, en particular los del sector estatal, obedece a la no existencia de políticas de mantenimiento.
Es allí donde, según él, se inicia todo. La situación cambiaría con algo de previsión.
"Siempre por limitaciones presupuestarias solamente se atienden las infraestructuras cuando ya están dañadas, pero no se hace un programa de mantenimiento que permita su conservación", enfatizó Batista a Panamá América.
De existir un programa de esta índole los edificios en Panamá tendrían larga vida en sus estructuras, incluyendo los sistemas eléctricos, de agua potable y aire acondicionado.
Según Batista, también hay que recordar que la ciudad de Panamá está junto al mar, por lo que hay gran incidencia de salinidad, lo que "corroe los elementos metálicos expuestos, los cuales si no son limpiados periódicamente, se deterioran".
Batista propugnó por el establecimiento de un "código de construcción" que determine la calidad de los materiales que se deben utilizar en las obras.
Recordó que actualmente existen algunas disposiciones sobre materiales de electricidad emanadas de la Oficina de Seguridad del Cuerpo de Bomberos de Panamá, pero que sólo se refieren al grosor de las tuberías y alambres, mas no a la calidad.
"No es lo mismo un cable 12 fabricado en Estados Unidos que uno hecho en Singapur, ya que el de este último país tiene un plástico de mala calidad que cubre el cobre, y que ante un uso intenso se puede derretir y emanar gases tóxicos para las personas", señaló.