Nación

Sismo de quejas sacude SINAPROC


Otro sismo, pero de palabras, remece al SINAPROC. Quejas, inculpaciones entre médicos y funcionarios, así como dudas sobre la efectividad de los simulacros organizados por la dependencia, surgen después de las descoordinaciones que se advirtieron la noche del terremoto de Chiriquí.
En el 2001, del 18 al 20 de junio, autoridades del Sistema Nacional de Protección Civil llevaron a cabo una serie de simulacros denominado "Chiriquí, una provincia preparada", con los que se buscaba preparar a la población para eventos como el sismo de 6 grados que sacudió recientemente a la región.
En aquella ocasión participaron 14 observadores internacionales y más de 750 voluntarios de los estamentos de seguridad, a cargo del Centro de Operaciones de Emergencia (COE), coordinado por el SINAPROC.
Sin embargo, muchos han considerado que la práctica es muy diferente a la realidad que el terremoto sacó a la superficie.
Posiciones diversas han salido al paso en cuanto al desempeño de las autoridades del SINAPROC. José Donderis, director del SINAPROC en Chiriquí, reconoció que con lo sucedido se pudo comprobar que la provincia requiere mejorar las medidas de seguridad, sobre todo lo que se refiere a la construcción de edificios.
"A pesar de que se cuenta con los conocimientos necesarios por parte de organismos de seguridad, no se actuó coordinadamente, entre el COE y las entidades de gobierno", sostuvo.
El COE estaba inoperante desde el pasado año cuando se llevó a cabo el simulacro de desastres. Fue habilitado desde el pasado martes 30 de julio y en estos momentos se busca una instalación fija para este centro.
Al respecto, el gobernador de la Chiriquí, Miguel Fanovich, indicó que, a pesar de los simulacros y otras prácticas que permiten tener una idea de qué hacer en un acontecimiento natural, "ni la ciudad más moderna del mundo está preparada para enfrentar la realidad, por lo que es lógico que haya habido problemas".
El gobernador Miguel Fanovich citó como una falla de los encargados el hecho de que el Centro de Operaciones de Emergencia (COE), estamento compuesto por los organismos de seguridad capacitados para atender situaciones como la registrada, no funciona permanentemente y debe hacerlo en un lugar específico como la casa de gobierno o el estadio Kenny Serracín.
Igualmente, consideró que se debe tener una mayor coordinación en cuanto a la toma de decisiones entre el COE y las instituciones de gobierno, específicamente con relación a los hospitales.
Advirtió que el COE cuenta con personas de experiencia y capacitadas en qué hacer ante eventos naturales. Sin embargo, en esa ocasión, a pesar de que fue reactivado desde el año pasado, cuando se hicieron los simulacros de desastre en la provincia, se encontraba inoperante.
Fanovich también hizo un llamado para capacitar a la población para que esté preparada para actuar en situaciones como esas, aclarando que no se busca causar alarma.

No obstante, para José Donderis, aunque la decisión de evacuar a los pacientes del Hospital Regional de David fue acertada, no se tomó en consideración la posibilidad de que el evento hubiera ocasionado heridos, además de los recluidos en el nosocomio y no hubieran podido ser atendidos, porque el área en donde se ubicó temporalmente el hospital no presentaba las condiciones físicas, sanitarias y médicas adecuadas.
Sin embargo, Enrique Fernández, director de la Caja de Seguro Social (CSS), discrepa con Donderis.
A su juicio, en materia de salud se procedió adecuadamente, pues consideró que haber evacuado las instalaciones del hospital, tanto en Barú como en David, fue la mejor alternativa en medio de la emergencia.
Pero, coincide con Fanovich en que se registraron fallas en el manejo de la situación por parte de las autoridades.
Sugirió como alternativa que para evitar la exposición y la espera de una evaluación coherente al momento de decidir sobre qué hacer con los pacientes y heridos, debe nombrarse un técnico de estructura permanente en la provincia que dictamine de inmediato el grado de afectación.
Consideró que si se presentara nuevamente un sismo de igual o mayor magnitud, lo más recomendable sería proceder de igual manera con el desalojo de los centros hospitalarios hacia áreas más seguras.
Para ello, recomendó el edificio de la coordinación de la CSS y las instalaciones del Hospital General de Bugaba, así como también habilitar un hospital ambulante.
En tanto, Donderis insistió en que, ante esas acciones, es importante coordinar un lugar para la atención médica de personas que resultaran heridas, como el estadio Kenny Serracín y algunos otros, accesibles.

En cuanto a los múltiples daños que se han dado en diferentes edificios, el funcionario explicó que eso es producto de las malas construcciones que presentan muchas edificaciones, donde no se toman las medidas antisísmicas,.
Advirtió que tras los movimientos sísmicos se ha detectado que en Chiriquí existen muy malas construcciones y no hay medidas de seguridad. "No existen los amarres, vigas", por lo que consideró que hay que mejorar las normas de seguridad en la provincia.
Desde el pasado martes 30 de julio, se han registrado unas 150 réplicas de menor intensidad. Las últimas de acuerdo al reporte de la Red Sismología de la Universidad de Panamá se dieron el pasado viernes 2 de agosto con una intensidad de 5.5 grados y el sábado 3 con una intensidad de 4.5 grados.

 
Este lunes fueron suspendidas las clases en las escuelas de Río Mar, Las Mellizas y Finca Balsa, en el distrito de Barú, uno de los mayores afectados por el sismo.
Juliana López, presidenta del Club de Padres de Familia de la Escuela de Río Mar, advirtió que por las condiciones que presenta el centro educativo se decidió suspender las clases hasta que se realice una evaluación exhaustiva por parte de los técnicos y garantizar que no hay peligro para los niños.
Explicó que las primeras inspecciones realizadas determinan que la gran mayoría de las columnas del plantel están lesionadas, algunas paredes en el suelo, igualmente las ventanas han sido afectadas.
López advirtió que mientras no se lleve a cabo la evaluación, no reanudarán las clases.
Debido a la situación, autoridades del Ministerio de Educación realizaron una inspección por toda el área y para hoy se espera tener una respuesta y así determinar si se pueden iniciar las clases en la escuela o de lo contrario se va a proceder a trasladar a los estudiantes a otro lugar para garantizar su seguridad.

Por su lado, Arturo Alvarado, director Nacional del SINAPROC, explicó en Colón, que antes de empezar los simulacros había un 8% de concienciación en cuanto a la unidad gubernamental, pero al terminar los simulacros fue de 20% " y se tiene un avance de un 12%".
Alvarado no explicó por qué faltó coordinación después del terremoto y qué método de estadísticas emplea para llegar a resultados, desvirtuados por la realidad. Chiriquí no estuvo preparada sino que no hubo coordinación esa noche y corazones en máxima tensión.
Aseguró que los funcionarios continúan reuniéndose en Chiriquí para coordinar acciones de trabajo para cuando se registren estos tipos de desastres, "pero también es cierto que quisiéramos contar con un mayor presupuesto para hacer campañas de publicidad."
Aclaró que el responsable de SINAPROC en Chiriquí sólo dijo que no era necesario sacar a los enfermos porque las rajaduras que había tenido el hospital ya habían sido evaluadas por el doctor Oscar Rodríguez, de la Universidad Tecnológica de Panamá.
Alvarado señaló que si se presentan situaciones de desastres como un terremoto, donde el gobierno tiene que alojar a las familias, se cuenta con las escuelas, iglesias y los gimnasios; además disponen de toldas móviles valoradas en B/. 500 mil con materiales de primera y que pueden ser trasladada a cualquier provincia.
El funcionario reiteró que "estamos preparados para atender lo que podemos y listos para pedir ayuda a lo que no podemos y eso es parte de la preparación".
Esta operación involucra la participación de más de 400 personas, incluyendo las entidades que se encuentran en Colón, además de unidades que se trasladarán de la ciudad capital a un costo de B/. 6 mil que son financiados con donaciones por parte de organismos internacionales como el Centro para la Prevención de Desastres Naturales y el Programa de las Naciones Unidas.
Durante los simulacros en Colón se realizarán ejercicios para atender desastres como inundaciones, deslizamientos, terremotos, desalojo en escuelas y colegios secundarios, desplazamiento de personal de respuestas (búsqueda y rescate) a área designada, y traslado de herido a los hospitales.
A los funcionarios que participen se les dictará un seminarios taller que los capacitará y se les adiestrará en rescate en cuerdas en áreas locales, evacuaciones en el Hospital Manuel Amador Guerrero en planteles y otros. El certificado estará avalado por el SINAPROC y el Comando Sur.

Mientras que en Azuero, un temblor de 4.5 en la escala de Richter se registró a las 6:30 de la mañana de ayer, a unos 70 kilómetros del suroeste de Guararé originado en la falla de Tonosí.
El evento sísmico tuvo una profundidad de 10 kilómetros cuadrados, según informes meteorológicos del departamento de Geociencias de la Universidad de Panamá.
El temblor fue sentido con mayor intensidad en el distrito de Tonosí, Guararé y en la región del Cacarañao de Macaracas hubo mayor movimiento por la cercanía a la falla, sin causar ningún daño.
Por otro lado, en las Playas, El Rompío, Monagre y El Uverito ubicadas en las costas azuerenses se vivieron momentos de llanto, miedo y temor a un desastre, cuando a causa de fuertes vientos, acompañados de lluvia y tormenta, se tuvo que desalojar a cientos de bañistas que se encontraban en estos centros de esparcimiento.

 

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Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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