La Agencia Internacional de Energía Atómica advirtió a los hospitales que por lo menos cinco personas murieron en Panamá debido a informaciones incorrectas en un programa de computación utilizado en terapia de radiación para pacientes de cáncer.
En 28 casos, se expusieron inadvertidamente tejidos sanos a elevados niveles de radiación, informó ayer David Kyd, vocero de la IAEA, por sus siglas en inglés.
Hasta ahora, se vincularon cinco muertes a la exposición a la radiación, mientras que otras dos muertes tuvieron causas "ambiguas", precisó. Uno de los pacientes murió de cáncer.
Los expertos de la agencia anticipan que dos tercios de los pacientes sobrevivientes desarrollarán complicaciones serias.
Los pacientes, todos ellos tratados por cáncer a la pelvis en el Hospital Nacional Oncológico de la capital panameña, recibieron dosis peligrosas de radiación entre agosto y febrero.
Los médicos advirtieron en diciem-bre que un número anormalmente alto de pacientes padecía de diarrea crónica.
Luego de descartar otras explicaciones, llegaron a la conclusión de que algo debía estar mal con el tratamiento y lo interrumpieron en febrero.
Después de llevar a cabo su propia investigación, el gobierno panameño pidió a la IAEA a mediados de mayo que verificase sus conclusiones.
Kyd dijo que los radiólogos que utilizaban el programa suponían que el plan de computación tenía un mecanismo que impediría la exposición de tejidos sanos a la radiación.
Pero los cinco expertos en radiología de la IAEA hallaron que auxiliares para el cuidado de la salud incorporaron información incorrecta que permitió administrar niveles peligrosos de radiación al tejido sano.
Arne Roestel, presidente de Multidata Systems International Corp., que produce el programa, dijo que las muertes se debieron a "un uso incorrecto" del mismo.
Los auxiliares "de algún modo hicieron que el programa hiciera algo que el manual dice expresamente que no debe hacer. No siguieron las instrucciones", afirmó Roestel.
Kyd indicó que "si el manual de instrucciones hubiese sido cumplido al pie de la letra, esto no habría sucedido. Pero no fue así. Los médicos que trataron de mejorar el tratamiento cambiaron el protocolo, con resultados infortunados".
Robert Ayres, vocero de la Comisión Reguladora Nuclear, expresó que la organización investiga el incidente, aunque "no creo probable que esto haya ocurrido en Estados Unidos".