A cuatro años de la tragedia que cobró la vida de 18 panameños al incendiarse el bus 8B-06, los sobrevivientes y familiares de las víctimas siguen esperando que se haga justicia.
La vida de estas familias cambiaron ese día, sostiene David Ramírez, quien perdió a su hijo, del mismo nombre, en ese hecho.
Ramírez explica que cada familia ha guardado luto de manera tradicional, pero otras tratan de superar la tragedia ayudando a jóvenes.
Tal es el caso de Edgar Escartín, quien perdió a su esposa y sus dos hijos en el incendio del bus.
Escartín es un joven comprometido en el camino de Cristo y apoya a muchos niños del área de La Cabima, a través del deporte.
De cierta manera, Escartín perdió a sus hijos biológicos, pero ahora es el padre espiritual de muchos adolescentes a quienes aconseja y enseña valores a través de la disciplina del fútbol, que era la pasión de sus angelitos.
Actos.
Hoy, desde las siete y media de la mañana, los sobrevivientes del accidente se reunirán en el Puente Martín Sosa para recordar a sus seres queridos. Luego, se trasladarán hasta la basílica Don Bosco para participar en la misa presidida por el Arzobispo Monseñor José Domingo Ulloa. Después, volverán al sitio de la tragedia, donde pintarán los corazones azules.