La fiscal superior de Penonomé, Guillermina McDonald, solicitó el llamamiento a juicio de 11 de los 14 imputados implicados en la masacre perpetrada contra cuatro reos de la isla penal de Coiba en enero de 1998.
Reveló que pidió el enjuiciamiento de los reos tras lograr la comparecencia de varios testigos que observaron cuando miembros de la denominada banda de "Los Perros" atacaron con machetes y hachas a integrantes de la banda de "Los Hijos de Dios" por un ajuste de cuentas.
Explicó que en el análisis médico forense realizado a los cuerpos se estableció que los cuatro reos fueron decapitados cuando aún estaban con vida y que se les hicieron cortadas en diferentes partes del cuerpo para torturarlos.
Las pesquisas realizadas por la fiscalía indican que el ataque contra los miembros de la banda "Los Hijos de Dios" fue planificada y que se ejecutó, cuando varios miembros de esa organización intentaban fugarse del penal.
Explicó que los hechos se produjeron cuando los miembros de "Los Hijos de Dios" que intentaban fugarse de Coiba en una balsa, fueron arrastrados por las corrientes marinas hacia el campamento en que se encontraban "Los Perros", quienes realizaban labores de campo.
De acuerdo con el expediente, "Los Perros" tomaron por sorpresa a "Los Hijos de Dios" y los atacaron con hachas y machetes. Trascendió que durante el ataque una de las víctimas logró nadar hasta mar afuera para salvar su vida.
Las autoridades sólo lograron recuperar tres de los cuatro cadáveres decapitados que fueron abandonados en la playa. Entre las víctimas se encontraban Rafael Antonio Córdoba, Francisco Javier Villarreal, Walter Murillo Mosquera y Ricardo Powell.
Dentro de las sumarias se acreditó que los custodios del penal no tuvieron ningún grado de responsabilidad en los hechos, a pesar de los señalamientos de falta de seguridad en la isla por parte de algunos sectores.
La fiscalía debió suspender en varias ocasiones la reconstrucción de los hechos por la falta de seguridad para ejecutar la diligencia y optó por mantener en cárceles separadas a los sindicados para evitar posibles ataques por represalia.