El Partido Solidaridad advirtió que se constituirá en el fiscalizador del nuevo gobierno y además le recuerda que la promesa de "cero corrupción es cero corrupción y no menos".
El pronunciamiento del Partido Solidaridad surge luego que este colectivo, que logró ser el segundo partido más votado en las elecciones de mayo pasado, reuniera ayer a los miembros del Directorio Nacional.
José Raúl Mulino, presidente de Solidaridad, destacó que en este quinquenio que inicia el presidente electo Martín Torrijos, hay "muchas cosas en juego", por lo que el trabajo del partido no termina, sino que comienza con identidad propia.
Ante los 120 miembros del Directorio Nacional, el presidente Mulino manifestó que la posición del partido debe distinguirse frente a los problemas nacionales, con un sentido coherente, responsable, doctrinario y partidista.
Molino rechazó el oportunismo y destacó que Solidaridad tiene hoy una mayor posición política, que se debe trabajar con militancia, con proyección y predicando desde la oposición con ejemplo y de manera responsable.
Según Mulino, en las pasadas elecciones Solidaridad logró un triunfo importante que eleva el perfil político del partido, pero reconoció que hubo una diferencia abrumadora entre los votos presidenciales y los otros para legisladores y representantes así como para alcaldes, que demuestra que tenemos que "seguir trabajando en las comunidades y regiones de todo el país".
En otro aspecto, Mulino también reconoció que existe expectativa con la conducta del partido porque "somos los ojos y la mirada de otros partidos que se sienten insatisfechos con sus dirigencias".
Definió a Solidaridad como la opción posible, pero eso dependerá "de nuestro actuar para ver si somos atractivos".