AL parecer el octogenario asesor del Ministerio de Educación, Manuel Solís Palma se saldrá con la suya, luego de que el procurador de la Administración, Oscar Ceville, opinara que éste no entra en la categoría de servidor público y por ende no se le puede aplicar la Ley 61 de agosto de 1998 conocida como Ley Faúndes.
Ceville tras resolver una consulta del contralor Dani Kuzniecky, señala que la relación de trabajo entre Solís Palma y el Ministerio de Educación se encuadra dentro del ámbito regulado por los artículos 204 y 205 de la Ley 54 del 20 de diciembre de 2006, que coloca a estos contratistas fuera de la categoría de servidor público.
En esta ley se establece que no son funcionarios los profesionales que presten servicios al Estado por un contrato por servicios especiales.
Sin embargo, la procuradora Ana Matilde Gómez discrepa con la apreciación de Ceville. Ella sostiene que el artículo 299 de la Constitución es muy claro al señalar que quien reciba remuneración del Estado está en la condición de servidor público.
Gómez alegó que la única excepción planteada por la Ley 61 de 20 de agosto de 1998 es para aquellas personas que alcanzan un cargo público por elección popular.
La Presidencia de la República confirmó anoche que Solís Palma, desde inicio de este año, labora de forma gratuita para el MEDUCA.
Además, una fuente de la Contraloría informó que Solís Palma no cobra desde inicio de enero de 2007, porque el contralor Kuzniecky no refrendó su contrato de servicios profesionales hasta que se aclarara su estatus con relación a la Ley Faúndes.
Solís Palma confirmó anoche que seguirá ofreciendo sus servicios en forma gratuita en el MEDUCA, "siempre y cuando el presidente, Martín Torrijos y Cañizales lo requieran".
A su vez, lamentó los inconvenientes que su presencia física ocasionó en el Ministerio de Educación y en el propio Gobierno.
De pronto pasa uno corriendo por el pasillo de las tribunas de platea, disfrazado de ave quetzal (ave nacional de Guatemala). Luego, a lo lejos, se veía a otro enmascarado haciendo toda clase de gestos. Cada quien disfrutaba a su manera.
El ambiente de fútbol continuó durante todo el partido. Sólo faltó el grito de gooool.
Al terminar el encuentro, los salvadoreños hicieron un tumulto de gente en medio del autobús que transportaba a la selección local. Le gritaban a sus jugadores que hicieran goles. Y no se fueron hasta que el microbús emprendió la marcha.
Me sorprendí al ver a un camión blindado, similar a los de la Brinks, saliendo del estadio.
Al preguntarle al guardia me dijo que ese es el que lleva el dinero de las entradas.
Y así como inició esta historia terminó. El tranque para salir estaba en todo su apogeo. Pero uno siempre debe de ingeniársela para salir rápido e irse a descansar.
Eso fue lo que hice, camine unas cuadras y tome un taxi lejos del tranque, ya la noche se estaba poniendo vieja, acá las calles son peligrosas, y era hora de dormir.
Solís Palma no viola la Ley Faúndes, Ceville
Procurador opina que no es un servidor público y por ende no se le aplica la norma que ordena el retiro de los que tienen más de 75 años.