La quincena está lejos y el bolsillo, dicho en buen panameño, "está limpio". ¿Hay solución? Algunos no dudan que sí y seguramente muy cerca. Se trata de las casas de empeño.
En estos días, sin embargo, estos sitios terminan ocupando un segundo plano, todo gracias al décimo tercer mes, a menos que se opte por retirar lo guardado con anterioridad.
Las casas de empeño en Panamá han proliferado con los años solucionando momentáneamente los problemas de falta de dinero al panameño, en especial en época de carnava o a finales de "una larga quincena", cuando un 15 o un 30 se ven como esa estrellita lejana en el firmamento. Pero así como han proliferado las casas de empeño, también se han diversificado los artículos que allá van a parar.
Para muestra un botón. En un sondeo que realizamos en diferentes casas de empeño, las joyas fueron las más populares, sortijas, pulseras y collares, mientras que le seguían electrodomésticos, equipos de sonido, microondas, CD, DVD.
Hay también quienes se desprenden de sus lavadoras, neveras y hasta estufas, mientras que otros recurren a herramientas de trabajo como taladros, caladoras, entre otros.
Y en este negocio hay los que ya son casi clientes frecuentes, pues los empleados los conocen y hasta se hacen amigos.
Uno de los entrevistados dijo que no se reciben secadoras de cabello, tostadoras o licuadoras, porque el uso diario en el hogar puede significarles daños y por tanto, "no resulta ventajoso".
Lo cierto es que para aquellos "clientes frecuentes" hay una frase que de seguro les será familiar. El novelista y escritor estadounidense Upton Sinclair señala: "con el dinero sucede lo mismo que con el papel higiénico: cuando se necesita, se necesita urgentemente".
Hay razones más loables para recurrir a empeñar un artículo que por el simple hecho de tener dinero para carnavales: cuando se tiene a un ser querido enfermo.
Dalys es madre soltera y gana salario mínimo. Ella tuvo que desprenderse de sus prendas, que también tenían un valor sentimental, pero todo fue por garantizarle la salud a su hijo de cuatro años.