La explotación laboral infantil es un problema social alarmante en Chiriquí.
A pesar de los programas que llevan a cabo diversas organizaciones y las autoridades para erradicar este mal, todavía hay menores que trabajan en el corte de caña de azúcar en Alanje.
Se trata de niños entre los 12 y 17 años, procedentes de Veraguas. La mayoría viajaron con sus padres para laborar en la zafra.
En un operativo sorpresa, la Defensoría del Pueblo detectó estas irregularidades que atentan contra el derecho a la educación, ya que la mayoría de los menores no asisten a las escuelas.
Preocupación.
La Defensoría y el Ministerio de Trabajo y Desarrollo Laboral (MITRADEL) informaron que los sitios de la provincia con más incidencia en explotación laboral infantil son los supermercados, empresas productoras de melón, piñas y en los vertederos de basura.
Ante esta realidad, las Oficinas Regionales han iniciado una serie de inspecciones en los ingenios, fincas, sembradíos, calles y sitios que son frecuentados por los pequeños trabajadores.
Recientemente, funcionarios de la Defensoría de Pueblo realizaron un recorrido en la finca Cañas Gordas y efectivamente se encontró a adolescentes trabajando arduamente.
Estas inspecciones se dieron durante el relanzamiento de la campaña " Mi tarea es aprender, no trabajar", que se efectuará durante las próximas semanas aprovechando la época de vacaciones.
Marcia Caballero, oficial de la Defensoría del Pueblo, explicó que al conversar con los menores le comunicaron que estaban aprovechando los meses de vacaciones para apoyar a sus padres con el sustento diario.
Agregó que luego conversó con los padres de los menores, a quienes se les recomendó no llevarlos a ejercer este tipo de trabajos, ya que la Convención Internacional de los Derechos del Niño lo prohíben rotundamente.
"En el artículo 32 de esta convención se señala que los niños deben estar protegidos contra la explotación económica", dijo.