Naciones Unidas.- El anuncio ayer de que el gobierno de Estados Unidos podría llevar a prisioneros de Al Qaeda y talibán a la base de Guantánamo en Cuba causó sorpresa entre los diplomáticos latinoamericanos acreditados ante la Organización de las Naciones Unidas (ONU).
La noticia cundió entre las misiones ante la ONU horas después que el secretario de Defensa de Estados Unidos, Donald Rumsfeld, dijo que se están llevando a cabo preparativos para que la base de Guantánamo en Cuba sirva como centro de reclusión de prisioneros de Al Qaeda y talibán, aunque no se había llegado a una determinación decisiva.
Algunos expresaron preocupación de que tal medida podría agitar más las ya tensas relaciones entre Washington y La Habana en un momento en que el continente está pendiente de la crisis financiera que enfrenta Argentina y con temores de que pueda extenderse a otros países.
"Lo que menos necesita Latinoamérica a esta altura es un nuevo enfrentamiento entre Estados Unidos y el gobierno cubano", declaró un embajador sudamericano que habló a condición de que no se usara su nombre. "No me sorprendería que los cubanos consideren esta decisión como una provocación". Pero abogados en Washington consultados por El Panamá América señalaron que el plan "tiene mucho sentido" desde un punto de vista jurídico.
Estando bajo el control de la marina de EU, el gobierno podría juzgar a los prisioneros mediante el proyecto del presidente George W. Bush de usar cortes militares, que ha sido duramente criticado por los organismos dedicados a defender a los derechos humanos.