Los actos protocolares del traspaso de mando de la Policía Nacional estuvieron marcados por la ausencia del ministro de Seguridad, José Raúl Mulino, y los elogios a la labor del director saliente de la Policía Nacional (PN), Gustavo Pérez, por parte del presidente Ricardo Martinelli.
A pesar de que el acto se desarrolló con normalidad, la denuncia de Mulino en torno a la supuesta amenaza de un “atentado de Estado” proferida por el subdirector de la Policía, Eduardo Serracín, mantuvo una tensa calma en el lugar.
Al cuestionar al nuevo director de la institución, Julio Moltó, sobre si abriría una investigación administrativa a Serracín, subdirector de la Policía, por supuestamente amenazar al ministro Mulino, escuetamente respondió: “lo que le puedo garantizar es que se cumplirá con todos los estatutos de la Policía Nacional”.
Según expertos, la única investigación que cabe por esta supuesta amenaza de cerrar filas, es administrativa y no penal.
El procurador general de la Nación, José Ayú Prado, señaló que “cerrar filas” no está en el Código Penal catalogado como un delito, y el proceso que cabe en este caso sería administrativo, a menos que el ministro Mulino presente una denuncia ante la Procuraduría, la cual enfatizó está abierta para recibir cualquier denuncia.
El exdirector de la Policía Nacional, Ebrahim Asvat, reiteró que Serracín puede ser sometido a una investigación administrativa, pero no penal.
“El ministro Mulino es el encargado de estos estamentos de seguridad, y él [Serracín] lo irrespetó”, exclamó.
Por su parte, el subcomisionado destituido, Mauricio Nelson, señaló que si el ministro Mulino considera que Serracín le faltó el respeto con la frase “cerrar filas”, él tiene la potestad de formularle una sanción directa como un arresto de tres días, y ordenar una investigación administrativa interna.
Nelson explicó que el reglamento disciplinario de la Policía establece sanciones verbales, escrita, arresto, o llevar el caso a una Junta Disciplinaria.
El exfuncionario, en este caso, podría ser contemplado que cometió una falta gravísima que equivale a 60 días de arresto o la destitución.
Sin embargo, Nelson aclaró que el simple hecho de que el presidente Martinelli le restara importancia a esta supuesta amenaza, es un mensaje claro de que no se realizará ningún tipo de investigación dentro de la entidad contra Serracín.
Mientras tanto, el coronel retirado Rubén Darío Paredes aclaró que el término “cerrar filas” significa que se quieren realizar las cosas bien y con entusiasmo, y consideró que esto no fue un irrespeto contra Mulino, y que por lo tanto no cabe ningún tipo de investigación, ni penal ni administrativo contra Serracín.
Paredes indicó que Mulino malinterpretó lo que dijo Serracín.