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Superar los niveles de eficiencia, uno de los retos del Canal


El 15 de agosto próximo se cumplen 85 años de la inauguración del Canal de Panamá, una de las obras de mayor significado en el mundo y ruta que ha marcado las especiales relaciones entre Panamá y Estados Unidos.
La vía se abrió previo a la firma del Tratado Hay-Bunau-Varilla, de 1903, el que daba a Estados Unidos el derecho a usar las aguas, a construir, operar y mantener un canal a perpetuidad en Panamá.
Paradójicamente, un nuevo tratado que garantiza su funcionamiento "los 365 días del año por siempre", se firmó simultáneamente en 1977 con el otro que puso término al dominio de Estados Unidos en este país.
Información suministrada por la Comisión del Canal de Panamá señala que la única vez que la ruta transoceánica cerró sus puertas, y durante siete meses, fue en 1915, por un derrumbe en el Corte Gaillard, también conocido como Corte Culebra.
En el área se han registrado otros desprendimientos de tierra, y el más grande fue el 13 de octubre de 1987, pero se controló a tiempo y no impidió que el canal siguiera funcionando.
La obra tuvo un costo inicial de 387 millones de dólares y demoró 10 años en construirse, enfrentando serios problemas de ingeniería, sanidad y de organización.
PROYECCION
Además de la mano de obra, otro de los elementos que ha mantenido al Canal operando con elevados niveles de eficiencia y eficacia es el mantenimiento que se le da y las mejoras que se introducen.
Aunque se ha desestimado, hay otras rutas que compiten con el canal de esclusas, por lo que la junta directiva de la Comisión del Canal de Panamá aprobó un plan para ampliar principalmente el presupuesto de inversiones.
El objetivo es aumentar el número de tránsitos diarios de 39 proyectado para 1999, a unos 44 ó 50. A largo plazo se proyecta un crecimiento anual del tráfico marítimo de casi el 2%.
Con la decisión de la junta se logró aumentar en 53% el presupuesto de inversiones básico planificado para 1996-2000, de 246.9 a 376.5 millones de dólares.
La información suministrada por la comisión canalera afirma que el programa expandido asegurará una vía acuática moderna en el siglo XXI para satisfacer la demanda proyectada de tráfico con una alta calidad de servicio.
Las áreas en las que ha puesto énfasis para esta inversión son: acelerar los trabajos de ensanche del Corte Gaillard, aumentar la flota de remolcadores, poner a operar nuevas locomotoras, así como modernizar los sistemas de administración de tráfico de naves y el de control de maquinaria de las esclusas.
El ensanche en el famoso Corte Gaillard, de 13 kilómetros de largo, debe terminar entre el 2003 y el 2005, diez años antes de lo establecido en el plan original. El nuevo paquete de inversiones en cinco años aumentó en más del 90%, de 52.6 millones a 100.9 millones de dólares.
Tan complejos son los trabajos en este tramo, que por razones de seguridad se imponen restricciones de tráfico a ciertas naves, por lo que el flujo se mueve hacia el norte en las primeras horas del día, hacia el sur en la tarde y en forma combinada el resto del día.
El resultado, cuando el trabajo termine, será permitir el paso de naves en ambas direcciones y aumentar el potencial de uso de las esclusas en más de un 90%.
Otro de los beneficios es que le reducirá los dolores de cabeza a los ingenieros, pues con el ensanche se disminuirán las posibilidades de derrumbe.
El que durante el periodo de construcción del Canal se conoció como Corte Culebra, debe su denominación actual al Coronel David du Bose Gaillard, ingeniero encargado de esta sección que tiene una geología inusual y es una atracción singular, especialmente para pasajeros y tripulantes que viajan en las naves que cruzan la franja transístmica.
El Canal es una gran obra porque desde el principio involucró grandes proyectos, como fue la creación de la represa de tierra más grande que existe, las estructuras de concreto (esclusas) jamás levantadas hasta entonces y un lago artificial inmenso para la época, todo ello en Gatún.
También se creó la cuenca hidrográfica, el área tropical más rica en biodiversidad en el mundo.
Otro aspecto grandioso que acompañó al Canal fue que al menos 75,000 hombres y mujeres trabajaron en su construcción. No pocos fueron los que perdieron la vida en accidentes o diezmados por enfermedades.
En cuanto a los remolcadores, el plan establece aumentar la flota de 17 a 20, lo que dará mayor flexibilidad para el mantenimiento y mayor capacidad de respuesta ante urgencias. Cuando terminen los trabajos en el Corte Gaillard quizás se necesiten otros.
El nuevo presupuesto aumentó a 60.2 millones para aumentar la flota de remolcadores que permitirá al Canal operar a mayor capacidad ante las nuevas expectativas de tránsito.
También se aumentará el número de locomotoras de 82 a 110 unidades, las que apoyarán el programa de rehabilitación y el tráfico en dos vías cuando se culmine el ensanche. Se piensa en equipo más confiable, que requiere menos mantenimiento y tenga menor cantidad de piezas. El nuevo parque presupuestario incluyó 39.4 millones para este propósito.
Para modernizar el sistema de administración del tráfico de naves se destinaron unos 15.3 millones adicionales en el quinquenio 1996-2000. No podría faltar la incorporación de nueva tecnología en este renglón. Lo que se espera es automatizar las principales funciones, mejorar las operaciones de programación de naves y asignación de recursos, así como mejorar la navegación.
Aunque no se incluyeron fondos adicionales para modernizar el sistema para controlar las esclusas, se acelera el proyecto para el presente año.


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Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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