Los bombardeos de EU y el cerco opositor sobre Kandahar obligaron al líder espiritual talibán, mulá Omar, a ordenar a sus milicias que abandonen ese bastión, mientras crece la tensión en Kunduz, último reducto de la resistencia talibán y posible refugio de Osama bin Laden.
Mientras que fuentes estadounidenses aseguraron ayer que el comandante de los talibán y posible sucesor de bin Laden, Muhamad Atef, murió durante los bombardeos.
Según Afghan Islamic Press, los talibán entregarán Kandahar, sede de su cuartel general bombardeado de madrugada por EU, a dos líderes locales de la etnia pastún, como resultado de "profundas discusiones" entre jefes militares y colaboradores del mulá Omar.
Poco antes el jefe del Pentágono, Donald Rumsfeld, aseguraba que la situación se estaba clarificando en el sur de Afganistán, donde -dijo- las fuerzas talibán y Al Qaeda se han ido retirando y la oposición va ganando terreno.
Rumsfeld informó que centenares de soldados estadounidenses libraban intensos combates en varias zonas de Afganistán contra los talibán, con especial intensidad en la ciudad de Bagram, y agregó que se ha detenido a varios líderes talibán y que están siendo interrogados.
Kunduz, en el norte, siguió ayer como último fortín de miles de extremistas que se concentraron en la ciudad al huir de Mazar-i-Sharif, Talokán y otras localidades tomadas por la Alianza del Norte hace una semana.