La proliferación de cantinas, gran cantidad de actos inmorales, la dificultad para estacionarse y el pésimo ornato del Muelle Fiscal, en el corregimiento de San Felipe, son algunos temas de la larga lista que deben mejorarse en este histórico sitio.
Juan Ramos, un agricultor que tenía pocas horas de arribar al atracadero procedente del Darién, así lo indicó.
Ramos se dedica a traer verduras de esta provincia para su venta y llega el muelle cada 15 días. Sin embargo, recalcó que ya es tiempo de hacer algo para salvar la imagen de unos de los principales puertos de cabotaje de la ciudad.
Y es que el Muelle Fiscal, construido durante la administración de Harmodio Arias en 1935, ha sido descuidado a medida que han pasado los años y ahora que van a movilizar el viejo Mercado Público a la avenida B, muchos lugareños se encuentran escépticos de que pueda mejorar su aspecto ante el poco espacio que existe para estacionarse.
Inicialmente las autoridades consideraban que con el traslado del Mercado Público hacia otro lugar se daba comienzo al programa de embellecimiento y ornato para recuperar la vistosidad del Malecón de San Felipe, el cual se encuentra afectado por la contaminación y por innumerables problemas sociales como la prostitución y el alcoholismo que se ciñe en su entorno.
Pero no ha sido así. Con gran cantidad de cantinas a su alrededor, Bernando Mosquera, un vendedor que trabaja frente al atracadero, consideró que con el traslado del Mercado Público no hay una atmósfera que nos indique que las cosas van a mejorar en cuanto a infraestructura u ordenamiento, en vista de que ya no se puede vender nada en los alrededores.
"El gobierno no permite a nadie vender aquí, ya que ni los vendedores de cigarrillo se salvan. No hay trabajo y la situación en San Felipe es dura. ¿De qué manera nos beneficiamos con este traslado?.. Mientras que la vigilancia sigue igual, los problemas igual.., pero nos damos cuenta que gobierno que sube o baja, las cosas siguen sin mejorar en cuanto a un proyecto que nos involucre a todos", dijo Mosquera.
Por otro lado, para José Martínez, un trabajador independiente que lleva años trabajando en los alrededores, aseguró que el Muelle Fiscal tiene su propia identidad de conservase así, ya que ha prestado servicios a una gran cantidad de panameños que viajan hacia el Darién y las islas próximas a la Bahía de Panamá.
El muelle, típico por sus gallotes y sus pangas multiusos, cobran vigencia a medida que se acerca la estación seca y se incrementa el volumen de pasajeros que se interesan por embarcarse para pasar la Semana Mayor o las fiestas de un santo en particular, como lo es en las festividades de San Miguel.
"Yo creo que sí sería oportuno mejorar este lugar, como también nosotros debemos mejorar en la vida. Pienso que el Muelle tal y como está es el reflejo de las dificultades económicas que ha atravesado los gobiernos, ya que anteriormente se pintaba y se tenía todo bien pero a medida que transcurren los años, el lugar no cobra notoriedad", agregó José Martínez.
Libradro Chirú, proveniente de la región de Capira, opinó que en el lugar se producen gran cantidad de actos inmorales que rayan contra la moral de quienes tienen que venir al muelle a retirar mercaderías, principalmente, los fines de semana y los días donde coincide la quincena.
"Yo provengo de la montaña de Capira y cada vez que llego a este lugar el panorama no cambia por el exceso de ruido, la actitud de las personas del mal vivir y la forma como permanece este Muelle que da la sensación de estar sucio o abandonado", dijo Chirú.
Para Chirú es necesario que la Policía realice una mayor vigilancia en los alrededores, ya que el Muelle es visitado por personas que vienen del interior y no se encuentran familiarizados con el lugar, encontrándose temerosos de ser asaltados cuando verdaderamente vienen a negociar.
"Con los años que lleva operando este muelle debería de existir un mejor espacio para estacionar los vehículos, así como sillas para aguardar mientras se espera y no existe nada de eso. Las autoridades deben considerar que deben ofrecerle a los usuarios una mejor atención y un mejor aspecto al lugar, sin que coincida con el traslado del Mercado", opinó.
Anteriormente, las autoridades planteaban la intención de convertir este popular sector en un gran parque público turístico con un área de estacionamiento, contando, además, con el traslado del Muelle Fiscal.
¿También hay que abandonar el Muelle Fiscal?
En 1902, cuando Panamá aún pertenecía a Colombia y la mayor parte de la actividad que se realizaba en el país era de tipo comercial, ingenieros colombianos construyeron, en el Casco Viejo de la ciudad, el muelle fiscal. El muelle fiscal se utilizaba para el comercio de productos agrícolas y forestales como el plátano, la madera, el ganado y el ñame, entre otros. Sin embargo, con el paso del tiempo y con la construcción de carreteras en la ciudad, la actividad comercial en el lugar disminuyó.