EN Colombia está claro que la última palabra sobre la construcción de la carretera que una a este país con Panamá no está dicha, aún. El gobierno del presidente Alvaro Uribe, mientras su similar lo piensa mejor, adelanta estudios y analiza alternativas de lo que ellos llaman "el sueño de las Américas".
Ya en marzo el tema fue noticia. Para entonces Uribe aprovechó su estadía en Panamá durante la inauguración oficial de la reunión semestral de la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP) para ratificar su interés; Martín Torrijos, por su parte, optó por la mesura al señalar que se trata de un tema que "en algún momento se tendrá que definir"..
Más tarde y ese mismo día, Héctor Alemán, ministro de Gobierno, estuvo cerca de decir "no", cuando afirmó: "hay razones suficientes para que no podamos asentir a la solicitud del gobierno colombiano".
Parecía haberse hablado suficiente, sin embargo, ocho meses después, la turística ciudad colombiana de Cartagena de Indias se convirtió en el escenario perfecto para que la "callecita pavimentada", como se le llamó justamente en marzo, volviera al ruedo.
Invitados por Gina Benedetti de Vélez, embajadora de Colombia en nuestro país, representantes de la Cámara Panameña de la Construcción (CAPAC), el Sindicato de Industriales de Panamá (SIP), miembros de la sociedad civil, gremios profesionales, periodistas de Colombia y Panamá se reunieron con integrantes de la Cámara Colombiana de la Infraestructura y autoridades del vecino país.
Este último gremio, el más importante en Colombia en materia de construcción de vías, hidroeléctricas e infraestructura, concluía con este encuentro un congreso que inició el 23 de noviembre.
"Lo que se buscaba era el diálogo franco con estos sectores para definir y avanzar en prioridades en materia de integración con Panamá", según explicó, Juan Lozano, alto consejero presidencial de Colombia. Siendo así, la carretera era discusión obligada.
Son 108 kilómetros los que hacen falta para viajar por carretera desde Alaska hasta la Tierra del Fuego, Argentina, de esa forma arrancó la exposición de Juan De Dios Cisneros, del Instituto Nacional de Vías de Colombia.
Su presentación fue concisa. Algo de historia, alternativas, ventajas y costos, en eso se centró.
Lo que señaló es que, pese a que la conexión vial anda gravitando en el ambiente desde hace más de 50 años, desde 1983 hasta 1991, se le engavetó. Fue en este último año y luego de que el Departamento de Agricultura de Estados Unidos certificara los avances de Colombia en cuanto al control de la aftosa, que el asunto volvió al tapete.
En 1996, el Instituto Nacional de Vías de Colombia abrió a licitación pública internacional el diagnóstico ambiental de alternativas para la conexión vial centroamericana. El Consorcio Ecology & Environment, Inc. (E & E) resultó elegido.
El estudio de E & E concluyó con 13 alternativas, seis de éstas fueron sometidas a análisis y una recibió el visto bueno.
"Tapón del Darién" vuelve a encender las pasiones
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