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Taxímetro y tarifas: la lucha continúa


Cuando en 1996, el secretario general de lo que entonces era el Sindicato de Conductores de Taxis Pequeños (SINCOTAPE), Jorge Shailer tuvo la idea de que los panameños vivieran una experiencia al estilo de las grandes ciudades, estaba optimista y convencido de que la idea no tenía comparación.
Shailer colocó sobre el tapete un taxímetro y solicitó el apoyo de los transportistas selectivos abogando por "un mejor servicio y un beneficio usuario y conductores".
Las aspiraciones del dirigente eran llevarlo a la Asamblea Legislativa para convertirlo en ley. No fue así. Las voces en contra no se hicieron esperar.
Marcos González, por ejemplo, legislador de la Comisión de Transporte en aquella época, estuvo y está "en desacuerdo" como reiteró a El Panamá América después de más de ocho años.
Para él, los congestionamientos vehiculares son la objeción número uno al hablar de taxímetros.
Ocurre que a su juicio, el usuario sería el principal perjudicado porque le saldría más costoso que las "rutas normales con los atajos que uno como taxista toma, sobre todo a las horas pico cuando ni siquiera los corredores se dan abasto".
González fue enfático. "No consideramos el taxímetro como la solución ni antes ni ahora".
Otro factor que no pasó por alto es el horario de entrada y salida a los empleos, que es el mismo, en la mayoría de los casos.

El tema del transporte es "el pan nuestro de cada día". Sin tiempo ni fecha de expiración y como una palabra lleva a otra, González no perdió oportunidad para las sugerencias o los llamados de atención.
"La tarifa de los taxis tiene más de 16 años sin revisión, básicamente desde que existía la oficina de regulación de precios", ese es el punto.
Señala que hay lugares que no están siquiera incluidos en las tarifas, sin contar con el inevitable aumento del combustible, siendo así todo se resume en un "no" al taxímetro, asegura González

En eso se traduciría la implementación de los taxímetros.
Cesar Biso, fiscal y miembro de la Federación Nacional y Cooperativa de Taxistas (FENACOTA) y coincide plenamente con González.
"En Panamá se forma una gran cantidad de tranques a las horas del mediodía y la tarde lo que significa que las carreras demoran más, siendo así, el taxímetro seguiría corriendo y los costos con él".
Esta situación afectaría a aquellas personas que se mueven en base a un presupuesto específico. Tomar un taxi donde por ejemplo el costo es B/2.00 se convertiría en B/.3.00 o más, todo dependería de lo que marque el taxímetro.
Del mismo modo, trajo a colación un acuerdo firmado durante la época del general Omar Torrijos entre el gobierno de turno y los transportistas.
Biso dice que en esa ocasión se decidió que se mantendría una tarifa de acuerdo con la realidad que viva el país y además se exoneraría la gasolina, pero de pronto "nos han quitado las exoneraciones y no se ha realizado un reajuste a la tarifa y de eso hacen ya 24 años y aún no tenemos respuesta".

 
Los propios taxistas no comparten una posición unilateral con respecto al tema de los taxímetros.
René Ruiz, por ejemplo, de Radio Taxi Bahía, no considera ésta como una medida recomendable.
Sería el usuario el más perjudicado y las quejas no se harían esperar, estimó Ruiz.
En su opinión el sistema hasta podría llegar a ser usado para el famoso "juega vivo".
"Se podrían empezar a dar vueltas y vueltas y el taxímetro seguiría andando, por lo que nunca estuvimos de acuerdo", explicó Ruiz.
Otros simplemente no lo consideran un aparato "ajustado a la realidad nacional", mientras algunos dicen que la balanza, en estos casos, se inclinaría únicamente hacia los taxistas y "¿el cliente cómo quedaría?"...
La contraparte se inclina por el hecho de que precisamente el congestionamiento vehicular, que se da a diario, es el responsable de que por una carrera que toma una hora y más sólo se cobre B/. 1.00.
Los más comedidos, optan por el gris en lugar de un blanco o negro definitivos.
"Se requeriría educación para la ciudadanía y vigilar que no se registren abusos por parte de los conductores".
El alza del combustible ha puesto, sin duda, su cuota significativa en el conflicto.
Todos los taxistas consultados, sin excepción, traían a colación el asunto, mientras estudiaban este fin de semana la posibilidad de unirse al paro general de transportistas que arrancaría mañana lunes.

El ex director del Tránsito, Carlos Harris opina que la implementación del taxímetro dependería en su totalidad de la aprobación de una ley que lo regulara porque podrían surgir abusos.
Lo cierto es que según Harris, a los taxistas podría criticárseles el manejo desordenado, pero en lo que a tarifas se refiere, no se les puede adjudicar abusos, "siendo sinceros".
En ese sentido, Harris considera que " este no es el momento para aumentos, ya que nos encontramos ante una situación irregular debido al alza del combustible.
"Yo creo que debe darse alguna subvención por parte del Estado para que la carga no le caiga al usuario solamente".

Una iniciativa que nació de manos del entonces secretario general del Sindicato de Conductores de Taxis Pequeños (SINCOTAPE), Jorge Shailer, murió en su cuna.
El tema no fue presentado como proyecto de ley ante el pleno de la Asamblea Legislativa, según señaló a El Panamá América el legislador Marcos González, quien en aquellos días formaba parte de la Comisión de Transporte.
La oposición se basó en razones como que la ciudad de Panamá no presenta las condiciones para el funcionamiento de un taxímetro y las tarifas se elevarían.
En la actualidad, dirigentes del transporte selectivo han reiterado la necesidad de que se revisen los cobros.
Es justamente este punto el que catalogan como de urgencia notoria, señalando que "la tarifa en estos momentos es obsoleta".
La última palabra entre gobierno y taxistas no se ha dicho aún, no obstante, valdría la pena llevar a discusión la modernización del sistema de transporte.

 

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Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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