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Tema de polígonos podría solucionarse con diálogo bilateral


Ciudad de Panamá.- Mireya Moscoso, la primera mujer que ha llegado a la presidencia de Panamá en el momento en que el país por primera vez es enteramente soberano y ejerce el control absoluto sobre el legendario canal interoceánico, sorprende por la tranquilidad con que enfrenta esta coyuntura histórica.
A diferencia de algunos otros mandatarios que recibían las visitas a su despacho con cierto aire de emperadores romanos, Moscoso da la impresión de que juega el papel de una amable anfitriona quien quiere que sus huéspedes se sientan a gusto como si estuvieran en la sala de su casa.
En el cuarto mes como ocupante del Palacio de las Garzas, la mandataria contesta preguntas sobre un abanico de temas de política económica y exterior hasta los problemas de la salud y el cuidado de la niñez sin vacilar. Cuando asumió el poder el 1 de septiembre, se decía que no tenía la experiencia adecuada para el cargo y que ganó la elección por la impopularidad de su predecesor y no por el programa de gobierno de su partido.
Asimismo, contrario a las versiones que circulan en algunas redacciones de que la mandataria le huye a las entrevistas, en esta ocasión ignoró durante 40 minutos veladas advertencias de Carlos Arosemena, su director de prensa, de que la sala de espera se estaba colmando de gente con citas preanunciadas.
A continuación se publica el texto de la entrevista:
Henry Raymont - La cobertura internacional de la transferencia del Canal y de las bases militares a la soberanía panameña resaltó más los aspectos coyunturales del evento, como la ausencia de las más altas autoridades estadounidenses, y las críticas internas sobre cómo encarar la seguridad del país. Podría decirse que esto opacó de alguna manera el extraordinario hecho de que los tratados firmados en 1977 fueron cumplidos casi al pie de la letra y precisamente dentro del periodo establecido, a pesar de periodos de desentendidos y tensiones bilaterales, inclusive una invasión en 1989. ¿No le parece que la dimensión histórica del traspaso quedó algo marginada?
Presidenta Mireya Moscoso.- Nosotros cumplimos con los tratados y los Estados Unidos también. Tuvimos mucha fe que ellos iban a cumplir y a partir del año 77 la transición se fue haciendo hasta llegar al año 2000. No tuvimos problemas con los Estados Unidos en esta transición, todo se hizo en normas, muy en la fecha que habían dicho que iban a salir. De manera que el 31 fue el último día y ese día, se quiso hacer el día anterior, bajaron la última bandera ya americana que quedaba y el día 31 lo entregaron.
El día 14 de diciembre más bien fue un acto protocolar, un cambio de nota y la verdad que cuando el expresidente Carter me dijo "It´s yours" allí sentimos mucha emoción de que después de muchos años, al fin Panamá estaba consiguiendo su soberanía completa. En ese canje de notas se decía ya que Estados Unidos había cumplido y entregaba y devolvía todo el territorio a Panamá.
Así que es historia, parte de la historia, lo que sí es que nosotros--y se lo dije a la secretaria de Estado- ese día nos decepcionamos un poco porque ni siquiera el presidente y ella, que nos había dicho que venía, no pudieron estar.
Sin embargo el ex presidente Carter estuvo allí con nosotros y el discurso de él fue excelente. ¿Por qué? Porque era el único que podía decir exactamente la historia y lo que había pasado porque él sí había estado allí.
Raymont.- Como también estuve allí y recién revivimos un poco ese momento con el entonces secretario general de la Organización de Estados Americanos (OEA), Alejandro Orfila, coincidimos que en esa ceremonia hubiera sido imposible anticipar que efectivamente un día lo que se firmó allí iba a convertirse en realidad.
Moscoso. - Siempre se dudó, había dudas, pero Estados Unidos cumplió con los tratados. Aquí estaba el presidente Hugo Banzer de Bolivia el cual participó como observador en los tratados del año 77 y me dijo que él había estado en la firma y que él quería estar en el canje de nota y que, como usted dice, pensó que del año 77 al 99 estaba lejísimo, y en realidad estaba a la vuelta.
Raymont.- Quizás el impacto que el cumplimiento del proceso de la transferencia le restó algo de emoción a la culminación del evento, o sea que para el 31 de diciembre ya en el pueblo panameño se había creado un desgaste emocional lo que posiblemente le restó dinamismo a la celebración misma. Varios observadores extranjeros comentaron que sentían una falta de clamor popular que rodeaban las ceremonias.
Moscoso.- Eso fue lo que me llamó la atención, particularmente a mí el día 31 que fue un día feriado -no se trabajó para que el pueblo pudiese participar- y sin embargo lo que vimos allá fue muy poco. Cuando digo muy poco estoy hablando de 10,000 a 12,000 personas. Sin embargo en otros sectores de la ciudad no había nadie en las calles, todo el mundo se recogió.
Pero era que del 77 al 99 habían pasado muchos años y no había cerca del año 77 esa rebeldía que había dentro de la juventud y del panameño y la ansiedad de tener la soberanía completa así que pasaron muchos años y ya que nos acostumbramos de que el 31 iba a llegar y llegó.
Raymont.- Señora presidenta, entrando a los problemas actuales, usted últimamente indicó que no favorece a las manifestaciones callejeras. ¿Tendría la misma actitud ante el llamado implícito a las calles para protestar por el asunto de los polígonos de un reciente artículo de un periódico que cita como ejemplo la desobediencia civil registrada en Puerto Rico para lograr que Estados Unidos cese sus pruebas militares en la isla de Vieques? ¿O está confiada de que esto puede resolverse por la vía de conversaciones bilaterales, aunque el asunto será para largo?
Moscoso.- Sí, ahora viene una comisión y eso me lo volvió a asegurar la secretaria de Estado, Madeleine Albright.
Raymont.- En sus conversaciones con Albright, usted ¿tuvo ocasión de hablar sobre algunos temas bilaterales que usted considera que son prioritarios para su gobierno?
Moscoso.- Nosotros ya tenemos una comisión que fue a Estados Unidos el año pasado, el 23 de noviembre, se habló de los temas de salud, los temas agropecuarios, de educación y vivienda. Y próximamente van a ir a Washington otra vez, pero separadas para seguir hablando de estos temas.
Raymont.- También entiendo que otra prioridad suya es la niñez. Por ejemplo, en la Cumbre Iberoamericana realizada en noviembre en La Habana, usted propuso el cuidado de la niñez como tema central para la próxima conferencia que se celebrará en Panamá en noviembre. Entiendo que la UNICEF, el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia, ya está en contacto con usted sobre este tema y quieren colaborar. ¿Puede hablarnos sobre esto?
Moscoso.- Efectivamente, ellos vinieron a hablarme hace tres meses. Como yo iba a la cumbre en La Habana ellos me pidieron que si se podía tocar el tema de la niñez en la próxima cumbre que va a ser en noviembre de este año y que ellos querían formar parte. Pensamos en esto porque hay un grado de desnutrición altísimo en el país. Por ejemplo en el área indígena, hay casi un 97 por ciento de desnutrición. A mí me interesa mucho el tema de la niñez y de la adolescencia.
De manera que cuando fuimos a La Habana ya yo iba decidida a que el tema fuera éste. Y fue acogido, me entusiasmó porque fue acogido muy bien por todos los presidentes, me felicitaron y me dijeron que el tema era una prioridad para todos. Cuando yo terminé de hablar todos me felicitaron y me dijeron que escogí un tema excelente porque es un tema que nos afecta a todos los países y es un tema que va a acercarnos más de manera que yo le comuniqué a UNICEF que el tema había sido escogido y ellos quieren ayudar en la próxima cumbre.
Ya vamos a tener a partir de febrero, ahora el próximo mes, las reuniones con los ministros de todos estos países que serán siete u ocho antes de la cumbre.
Raymont.- Otro tema actual. ¿Cómo se explica un país que ha registrado un crecimiento sostenido y que cuenta con una robusta economía de servicio a la vez, con apenas tres millones de habitantes, haya permitido un sostenido crecimiento de la brecha que divide a los pobres de los ricos?
Moscoso.- Eso es precisamente lo que nosotros tampoco hemos entendido, cómo en cinco años la brecha se abrió más. Lo que creemos es que simplemente al pobre se le olvidó, el gobierno se le olvidó que aquí había pobres. Y no se le ayudó en cinco años. Entonces aquí habían tres clases: la clase rica, la clase media y la clase pobre.
Y llegó un momento que lo que se hizo en la distribución de riqueza, la clase media -que siempre va hacia la clase alta- bajó hacia la clase pobre.
Raymont.- Un fenómeno similar ocurrió en Argentina y fue atribuido, en gran parte, al enorme enriquecimiento de un pequeño sector que se benefició de la privatización de las empresas publicas realizadas por el gobierno de Carlos Saúl Menem, que ahora quiere corregir el nuevo gobierno del presidente Fernando de la Rua. ¿Entonces qué pasos tiene en su programa de gobierno para comenzar a cerrar esa brecha entre ricos y pobres?
Moscoso. - Creo que hay que dejar trabajar al rico y darle la seguridad jurídica que necesita. Pero a la vez si ese empresario tiene como pagarle al pobre un empleo, ahí es donde nosotros vamos a poner el énfasis.
Raymont.- ¿Impuestos?
Moscoso.- Se ha hablado de una reforma tributaria pero no es para subir los impuestos, más bien para crear mecanismos que obliguen el pago de impuestos. Es que el panameño a veces no le gusta pagar impuestos, entonces hay que poner más énfasis en cómo hacer cumplir las leyes que ya existen.
Raymont.- Las relaciones entre Panamá y Estados Unidos han fluctuado de estrecha amistad a graves crisis, inclusive una invasión. En la nueva situación con la salida de los militares estadounidenses y la transferencia del Canal cree usted que hay posibilidad de una relación más equilibrada. ¿Tiene usted alguna fórmula para lograr lazos más estables, o cree usted que los medios son los que exageran la nota?
Moscoso.- Me parece que las fluctuaciones son cosa más bien de los medios de información. Cuando nosotros tuvimos la entrevista de cortesía con el presidente Clinton el pasado octubre, los medios decían que China Comunista iba a apoderarse del Canal.
Raymont.- Permítame ahí defender mi gremio. Los medios solo informaron de lo que alegaban algunos grupillos de políticos extremistas.
Moscoso.- De extremistas republicanos que yo creo que se aprovecharon porque están en una campaña y había que desmentirlos, que no la prensa solo informó lo que emitía un grupillo de extremistas y decirles que no es cierto que la administración y la operación del Canal en ese momento ya estaba con un 97 por ciento en manos panameñas y después del 31 iba a estar en un 100 por ciento en manos de Panamá. Así que nosotros sabemos que es una nueva relación a partir del primero de enero.
Raymont.- ¿Habló Ud. de esta nueva relación y lo que Ud. espera de ella cuando se reunió la semana pasada con la secretaria de Estado Albright?
Moscoso.- Así es. Hablamos de esta nueva relación que ella comprendió que será tanto comercial como diplomática, que lo que fue de atrás ya es imposible eso queda atrás.
De que militares vendrán a Panamá, eso es un capítulo cerrado y ella se interesó mucho en reforzar esta nueva relación comercial y diplomática con nosotros.
Raymont.- ¿Acaso ella no dijo que quería volver?
Moscoso.- Ella nos dijo que quería regresar a Panamá, que éste era un viaje que ella había programado en el muevo milenio y que había escogido precisamente a Latinoamérica y que Panamá había estado un par de horas nada más de sus itinerario (a Colombia y México) pero que ella quería regresar con más tiempo.
Raymont. - El embajador Simon Ferro habló mucho que ustedes tuvieron buena química, ¿está Ud. de acuerdo?
Moscoso.- Quizás porque somos mujeres. Yo no la conocía, fue la primera vez que la veía, es una señora de mucho carácter, pero muy abierta.
Raymont.- ¿Y Clinton, cómo se llevaron. O fue demasiado breve para un juicio?
Moscoso.- No, no al contrario. La conversación con el presidente Clinton fue franca, amigable y es más, se alargó hasta 40 minutos, era media hora y salió muy bien.
Raymont.- Muchas de las recientes crónicas en relación a la transferencia de las bases y el Canal destacan que existe escepticismo en el propio pueblo panameño sobre la capacidad de Panamá de mantener estas instalaciones. A esto se añade el comentario del académico Mark Falcoff, también duda, y afirma que el pueblo panameño carece de confianza en si mismo. ¿Cómo responde a esta apreciación?
Mireya.- (se ríe) - Yo no creo que es falta de confianza sino que durante muchos años los americanos estaban radicados aquí y tenían una valla que cuando Ud. cruzaba era otro país, no era Panamá sino eran dos culturas distintas. Yo le voy a poner un ejemplo. En Albrook había antes letreros que decían "speed" que era 20 ó 25 kilómetros, y hoy día ya no está el letrero pero tienen esos obstáculos que están en la calle que nosotros llamamos policías muertos. Entonces mi pregunta es si cuando el panameño entraba iba a 20 kilómetros y no pasaba pero ahora nos ponen estos policías por qué la gente corre.
Tenemos que mentalizarnos nosotros mismos de que no hay que poner nada en el suelo sino hay que poner letreros porque son calles en las que usted tiene que ir a una velocidad moderada porque hay niños cruzando o jugando en la calle.
Yo creo que es más bien un poco falta de cultura porque eran dos países en uno solo. Lo de confianza, bueno tenemos que darnos la confianza nosotros mismos.


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Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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