Los moradores de Alanje, en la provincia de Chiriquí, temen que en este invierno la fuerza del río Chico llegue hasta sus hogares por la construcción de hidroeléctricas y la extracción de material que hay en el afluente.
Melva Aguilar, alcaldesa de Alanje, explicó que, después de Semana Santa, van a reubicar a las empresas que están extrayendo material dentro del río.
El problema es que la extracción de material provoca el desvío del cauce del río y ahora los moradores temen que pueda llegar hasta sus hogares, ya que se trata de uno de los ríos más rápidos del mundo.