Washington.- La Casa Blanca tuvo que intervenir ayer para calmar un incidente diplomático con el gobierno de Brasil, después que el secretario de Comercio, Paul O"Neill, declaró que la ayuda externa de poco sirve en Latinoamérica si ésta "se hemorragia de los países en cuentas secretas a los bancos suizos".
Esta no fue la primera crítica que O"Neill, célebre por decir lo que se le viene a la cabeza, emite sobre el manejo de la economía tanto por parte del gobierno de Brasil como el de Argentina.
Sin embargo, Ari Fleischer, el portavoz de la Casa Blanca, declaró anoche que "Brasil es un importante amigo y aliado y el presidente y el gobierno tienen una gran confianza en Brasil y su equipo económico".
"Brasil ha demostrado su habilidad en el uso efectivo de la ayuda monetaria internacional, a la vez que han adoptado una política económica saludable, por lo que Estados Unidos continuará apoyando la ayuda internacional a Brasil", añadió Fleischer.
O"Neill levantó una polvoreada en Brasil con sus comentarios por la televisión de Estados Unidos, de que los países latinoamericanos deben reformarse para asegurar que la ayuda internacional "tenga mayor efectividad y no salga del país en cuentas de bancos suizos".
El presidente de Brasil, Fernando Henrique Cardoso, se expresó "indignado" y de inmediato dio instrucciones para que su ministro de Relaciones Exteriores, Celso Lafer, convocara a la embajadora de Estados Unidos, Donna Hrinak, para que aclare las declaraciones de O"Neill que fueron difundidas por televisión el pasado fin de semana.
En este contexto, fuentes oficiales de Brasilia indicaron que el Presidente podría rehusar recibir a O"Neill cuando éste visite la capital brasileña la próxima semana.
Según el portavoz de la cancillería, Pedro Luiz Rodríguez, Lafer reiteró a la embajadora que las declaraciones de O"Neill provocaron "un profundo malestar". En estas circunstancias, la moneda brasileña, el Real, perdió más del tres por ciento en 24 horas, del lunes al martes a 3.29 reales por dólar.