WASHINGTON-El presidente Ernesto Pérez Balladares realizará una visita a esta capital los primeros días de agosto, con el anunciado propósito de promover un proyecto para el desarrollo de turismo "ecológico y tecnológico" que cuenta con por lo menos el apoyo parcial del prestigioso Smithsonian Institution.
El propósito primordial del viaje será asistir a una cena en la que se anunciará oficialmente la participación del Smithsonian, una institución científico/cultural autónoma del gobierno de Estados Unidos, en un proyecto conjunto con la Autoridad de la Región Interoceánica (ARI) para fomentar el turismo enfocado a la "ecología sostenible", con el objeto de preservar la riqueza selvática de la cual gozan Panamá y la región centroamericana.
El proyecto, tal como ha sido elaborado por la arquitecta Hana Ayala en un plan de acción en el que propone una "alianza estratégica" para el desarrollo del turismo, la conservación y la investigación, también cuenta con el apoyo de un grupo de hoteles, pero no está claro si este forma parte integral del consorcio endosado por el Smithsonian.
Al confirmar la información sobre la visita, que no fue divulgada por la embajada, de Panamá al corresponsal de El Panamá América, el embajador Eloy Alfaro no precisó si el mandatario se reunirá con el presidente Bill Clinton u otros funcionarios del gobierno de Estados Unidos.
De cualquier modo, se espera que Pérez Balladares por lo menos tendrá oportunidad de tener un encuentro con el enviado especial de Clinton para Latinoamérica, el ex-vicegobernador de Florida, Buddy MacKay, con quien se reunió durante la visita que este último realizó a Panamá en mayo, cuando también conversó con la presidenta electa, Mireya Moscoso.
MacKay, así como el secretario adjunto de Estado en función para Asuntos Hemisféricos Interamericanos, Peter Romero, y el director para asuntos latinoamericanos del Consejo Nacional de Seguridad, Dr. Arturo Valenzuela, estarían invitados a una recepción que el embajador Alfaro organiza en homenaje a su presidente.
Al menos que Pérez Balladares concrete algunas entrevistas con figuras del gobierno durante esta visita no oficial, esta sería una ocasión para enterarse de primera mano de la representación que Estados Unidos podría enviar a la ceremonia para marcar la entrega formal del Canal que se realizaría a comienzos del mes de diciembre.
Durante una conversación telefónica, el embajador Alfaro enfatizó que el primordial propósito de la visita es acatar la invitación de la Smithsonian y promover el plan de turismo ecológico e investigativo que promueve el ARI, junto con autoridades de turismo del gobierno y una asociación hotelera que curiosamente incluye al Miramar Intercontinental.
Este hotel fue objeto de duras críticas tanto por grupos ecológicos que consideraron la construcción de las torres que ahora obstruyen la vista panorámica de la Bahía de la Ciudad de Panamá, no solo como una catástrofe estética sino también como una amenaza ambiental, pues obstruye las brisas para el vecindario, además de contribuir al envenenar las aguas de la bahía.
El proyecto se ufana de contar con la asesoría de ilustres figuras internacionales como el galardonado arquitecto Frank O. Gehry, Thjeodore Panayotou, Director del Programa Internacional para Medio Ambiente del Harvard Institute for International Development, que supuestamente participarán en una "cumbre y feria" que se realizará en Panamá en enero del próximo año.
Este seria el tercer viaje no oficial del presidente Pérez Balladares a Washington desde su truncada reunión de trabajo con el presidente Clinton en 1995, orquestada por el entonces canciller Gabriel Lewis Galindo.
En esa ocasión, a instancias de Panamá, según el departamento de Estado, los dos jefes acordaron iniciar "conversaciones exploratorias" para determinar si convenía a los dos países mantener una reducida presencia militar estadounidense en Panamá, aún tras el año 2,000, cuando el Canal y las antiguas bases estadounidenses pasaron a ser territorio panameño según los Tratados Torrijos Carter.
Esas conversaciones luego se convirtieron en una negociación formal para la creación de un Centro Multilateral Antidrogas en la antigua base aérea de Howard, negociaciones que fracasaron en septiembre del pasado año, según un escueto comunicado emitido, ya no por la Casa Blanca, sino del departamento de Estado.
Aunque el gobierno de Estados Unidos jamás ha pasado juicio público sobre la materia, se entiende que el rechazo por parte del gobierno panameño de las condiciones que Estados Unidos propuso para la realización del CMA, una iniciativa del canciller Lewis, nadie duda que este produjo un visible enfriamiento de las relaciones con el gobierno de Pérez Balladares.
Pero no faltaron altos funcionarios del gobierno como el general Barry
McCaffrey, el "zar antidrogas" que denunciaron ferozmente a Pérez Balladares por renunciar al CMA y, en sus palabras, "abrir un gran hueco" en la campaña regional contra el narcotráfico, razón por la cual tuvieron que realizar negociaciones con Ecuador y las Antillas Holandesas para arrendar pistas de aterrizaje para los aviones de rastreo, que usan para coordinar la lucha antidrogas.
Asimismo, el desenlace negativo de las negociaciones ha desencadenado una dura polémica entre el liderazgo Republicano del Congreso y el gobierno de Clinton, que a su vez tampoco habla con una sola voz sobre su política hacia Panama.
Los Republicanos insisten en que el gobierno de Clinton debiera hacer otro esfuerzo para reactivar la colaboración de Panamá en la lucha contra el narcotráfico, con el próximo gobierno de Mireya Moscoso.