Con un manifiesto contra el presidente estadounidense George W. Bush y un agresivo llamado a defender la "Madre Tierra" concluyó la III cumbre continental de los pueblos indígenas, en la que no estuvieron presentes el presidente boliviano Evo Morales ni la premio Nobel Rigoberta Menchú.
"Garantizaremos la vida para nuestros hijos salvando al planeta... a partir de nuestra piedra, nuestra quinua, papa y yuca, nuestros frijoles, habas y choclos, nuestra mara, oca, coco y coca", afirmó el diputado del Movimiento al Socialismo de Bolivia, Asterio Romero, al trasmitir un mensaje que envió el presidente Morales para que fuera leído al concluir los cinco días de la cumbre.
Los indígenas, unos 2,000 a los que posteriormente se sumaron otros que llegaron de diversas partes de Guatemala, se congregaron en la plaza central de la ciudad para entregar las conclusiones del encuentro continental de pueblos indígenas de Abya Yala, como han decidido llamar a América Latina.
Morales también llamó a "fortalecer la vida propia, la identidad y espiritualidad propias de nuestras comunidades, producir nuestra propia comida, vestimenta, herramientas y hacer funcionar la educación y la salud propia".
También dijo que hay que "expulsar a jueces, corregidores, policías corruptos para fortalecer la justicia propia según códigos no escritos de nuestra tradición".
Durante la cumbre, los representantes de más de 300 delegaciones de toda América acordaron pedir a las entidades financieras internacionales que cesen las concesiones mineras, forestales, petroleras y de agua en territorios indígenas.
También condenaron las políticas del presidente Bush, como la construcción del muro en la frontera con México.
El parlamentario boliviano, Isaac Avalo dijo que el presidente Morales no pudo acudir a la cumbre porque "tenía mucha actividad, pero si él no viene igual nosotros representamos... somos quienes hemos llevado el proyecto" del movimiento de Bolivia.