Nación

Terremoto sacude Centroamérica


El presidente Francisco Flores decretó ayer emergencia nacional por el terremoto de una magnitud de 7,9 grados en la escala de Richter que dejó más de 110 muertos, más de 500 heridos y 1,200 desaparecidos en El Salvador.
El movimiento telúrico provocó la caída de postes con cables de alta tensión, agrietó carreteras, provocó derrumbes de muros y de decenas de casas de construcción artesanal. La Cruz Roja desplegó a 3,000 voluntarios en todo el país y cientos de socorristas escarbaban frenéticamente con palos y con las manos en busca de personas sepultadas.
El sismo también se sintió con fuerza en Guatemala, donde hubo dos muertos, y en el Estado mexicano de Chiapas (sur), así como en Nicaragua, Honduras y Costa Rica, donde no se reportaron víctimas mortales ni heridos de consideración.
El Instituto Nicaragüense de Estudios Territoriales lanzó una alerta por temor a que el terremoto pueda desencadenar un maremoto en el Pacífico centroamericano.
El vicepresidente de El Salvador, Carlos Quintanilla, lanzó un "urgente" llamado de ayuda a la comunidad internacional para que envíe socorristas a colaborar en la localización de víctimas.
"Se está tratando de ver de qué grupos de personal (de rescate) se puede disponer de otros países como Guatemala y Honduras, y que puedan verdaderamente ponerlo a disposición para ayudar de forma inmediata a rescatar a esas víctimas que pudieran estar en este momento soterradas", aseguró Quintanilla.
En Guatemala, el cuerpo de Bomberos Voluntarios informó que envió 75 efectivos provistos de equipo especial de rescate para colaborar en tareas de socorro en el vecino país.
El director del Comité de Emergencia Nacional (COEN), Mauricio Ferrer, informó que Estados Unidos enviará "una fuerza de tarea" militar para colaborar en las labores de rescate y transportar víveres para los damnificados.
Tras el cierre del Aeropuerto Internacional El Salvador, que sufrió daños estructurales, el Gobierno planeaba ordenar la apertura del aeropuerto militar de Ilopango, al este de San Salvador, para recibir los envíos de ayuda internacional.
"Todo se quedó bajo la tierra, toda mi familia está muerta", dijo desconsolada una joven mujer salvadoreña en la colonia Las Colimas, en la ciudad de Santa Tecla. Según informes del gobierno, Las Colinas es el lugar más afectado por el terremoto, y según diversas estimaciones el alud de tierra sepultó unas 500 casas.
Muchas personas lloraban y corrían desesperadas buscando respuesta, otros hurgaban en vano entre los escombros buscando a sus parientes desaparecidos.
Los servicios de agua potable, electricidad y teléfono quedaron suspendidos en todo el país, y una de las compañías que sirve el fluido a la capital salvadoreña, anunció que realizaban "maniobras", para llevarlo a los hospitales y a las plantas de bombeo de agua.
El director del Comité de Emergencia Nacional dijo que "es prematuro hablar de número concreto de víctimas". Informó que "el hospital Oncológico colapsó y varios edificios tienen daños grandes", lo que afecta más las labores de atención a los heridos.
Desde que ocurrió el terremoto, a las 11:35 a.m., hasta el inicio de la noche, se habían registrado un total de 193 sismos, según un informe oficial.
El epicentro se ubicó en la desembocadura del río Lempa en las costas del Pacífico salvadoreño, 100 km al sureste de San Salvador, en el departamento de Usulután.
El 10 de octubre de 1986 El Salvador fue estremecido por un terremoto que dejó 1,400 muertos y cuantiosas pérdidas económicas.
En Panamá, donde no se sintió el sismo, el despacho de la Primera Dama, la Cruz Roja y el Servicio Nacional de Protección Civil coordinaban las acciones para captar ayuda que se enviará a los damnificados.


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Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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