“No he recibido presiones de nadie”. Así se expresó Miguel Zambrano, quien fue el testigo no admitido en la audiencia contra la procuradora separada, Ana Matilde Gómez, por solicitud de la defensa del ex fiscal, Arquímedes Sáez.
Zambrano dijo que en todo momento estuvo preparado para decir su versión sobre los hechos que atestiguó en la Fiscalía Auxiliar, pero nunca fue llamado ni por la defensa de Gómez.
Fue enfático al decir que podría ofrecerse como testigo de Gómez en los tribunales internacionales.
“Si antes la respetaba, ahora la admiro determinantemente, porque tiene gallardía, determinación y todo el pueblo la admira, porque ha aguantado hasta lo último al Órgano Judicial”, agregó.
Recordó que el ex fiscal lo extorsionaba para que su hija no fuera trasladada al Centro de Rehabilitación Femenino y para ello, le pidió B/ 600.00.
Posteriormente, le solicitó B/ 2,000 para darle una medida cautelar. Esta última prueba, dijo, se enteró de que no existe en el expediente.
Ahora, a Zambrano le preocupa que el caso que se le sigue a Sáez por el delito de concusión pueda prescribir y quede impune.