Un testigo que estaría dispuesto a rendir declaración ante las autoridades judiciales, reveló haber presenciado en Coiba, el momento en que un forense, cuyo nombre no recuerda, practicó la autopsia al cuerpo del revolucionario asesinado en pleno gobierno militar, Floyd Britton.
El testigo, que prefirió reservar su identidad, no sólo exteriorizó su experiencia en la isla de Coiba, a donde fue durante una gira médica, cuando recién había ingresado a prestar servicio en Sanidad Militar, tras haber dejado de trabajar en el cuartel Los Pumas, ubicado en Tocumen.
También el informante dijo que cuando se dio el golpe de 1968, estaba asignado a un puesto administrativo en el Cuartel Los Pumas bajo el rango de sargento segundo, y allí pudo percatarse cuando agentes del G-2 y del DENI, llevaban "paquetes" en horas de la noche.
Los "paquetes" según el entrevistado, era la forma en que los miembros de esos aparatos de seguridad identificaban a "encapuchados" que conducían al cuartel, y que luego eran trasladados hacia la parte posterior del área que se conoce como Motor Pool, donde se escuchaban detonaciones.
De acuerdo con la versión, los agentes del G-2 solicitaban a un par de miembros de la tropa estacionada en Tocumen, que se dotaran de palas que eran sustraídas de la armería, para que los acompañaran por un "camino de tierra" hasta un sitio cercano al polígono.
Algunas unidades llegaron a manifestar haber escuchado detonaciones, lo que hace suponer que los "paquetes" eran ultimados, y allí mismo eran enterrados. Según el informante, esta práctica se daba después de las 9 de la noche, y cuando se terminaba los "paleros" devolvían las palas a la armería.
Tras su experiencia en Los Pumas, el testigo dijo haber sido designado en Sanidad Militar, y que el 28 de noviembre de 1969 emprendió, junto al equipo de trabajo, una gira médica a Coiba. Mencionó entre los médicos que pertenecían a Sanidad Militar a Ruíz Valdez, y Sebastián Tomás Bruna.
El testigo narró que cuando llegaron a la Isla Penal de Coiba, logró escuchar los quejidos de dolor de una persona a quien no pudo identificar en ese momento. "Después supe que era Floyd Britton", confió el entrevistado cuando explicó lo que ocurrió al día siguiente de su llegada.
Fue a la siguiente mañana de su llegada a la isla penal de Coiba, cuando supo, después del desayuno, que Floyd Britton era la persona que emitía los quejidos, pues se anunció que había fallecido.
Según el informante, tras el suceso, se envió una avioneta de la Fuerza Aérea Panameña (FAP), para arrestar a los tenientes Máximo Padilla (jefe de la Isla) y Carlos Rodríguez (segundo jefe en Coiba), porque supuestamente no se habían girado instrucciones de matar a Britton.
El testigo dijo haber presenciado cuando un forense, a quien no pudo identificar, vino de Santiago y practicó la autopsia, aunque advirtió que no firmaría nada. "Pude ver cuando se realizaba la autopsia, y vi el cuerpo de Britton desnudo y con las manos vendadas", dijo el informante.
Otros informes han dicho que el médico que llegó a practicar la autopsia responde al nombre de Fabio Velarde, aunque también, el columnista de "En Pocas Palabras", Guillermo Sánchez Borbón, ha mencionado el nombre del doctor Jorge Lombardo.
Según el entrevistado, el médico forense ejecutó la autopsia, tras lo cual dijo ante los presentes que Britton había fallecido a causa de un "infarto de la pared posterior del miocardio". Luego de eso, se mandó a buscar un personero en Santiago, y posteriormente se ofició una misa.
Esta ceremonia religiosa, fue dirigida por un recluso (no había un sacerdote) en un templo ubicado en Coiba, y tras ello, se condujo el cuerpo de Britton hacia el cementerio que está situado en una elevación hacia la parte posterior de la capilla de la Isla Penal. Allí fue enterrado, terminó diciendo.