A continuación reproducimos en su totalidad la carta enviada por Fernando Cardoze Fábrega, a la presidenta Mireya Moscoso, en la que presenta su renuncia como miembro de la junta directiva de la Autoridad del Canal de Panamá.
La carta que tiene fecha del 28 de marzo, dice: "La presente tiene por objeto presentarle formal renuncia del cargo de miembro de la Junta Directiva de la Autoridad del Canal de Panamá.
Como usted sabe, en distintas ocasiones durante los últimos 17 años, he participado activamente en el esfuerzo nacional para que el 31 de diciembre de 1999 se produjera un traspaso ordenado y eficaz del Canal de Panamá, panameñizado en su fuerza laboral y modernizado en su estructura física, a la plena jurisdicción y administración de la República de Panamá. En primer lugar representando a nuestro país dos veces como Director en la Junta Directiva de la antigua Comisión del Canal de Panamá desde 1983 hasta 1985 y desde 1995 hasta el 31 de diciembre pasado cuando venció el Tratado del Canal de Panamá de 1977 (Tratado Torrijos-Carter ); luego en comisiones que diferentes gobiernos nombraron para la preparación del traspaso del Canal: la "Comisión ad-hoc sobre los bienes revertidos y la futura administración del Canal de Panamá" nombrada por el Presidente Guillermo Endara el 14 de mayo de 1991, y la "Comisión de Transición para la Transferencia del Canal de Panamá" nombrada por el Presidente Ernesto Pérez Balladares el 25 de enero de 1995; y por último en lo relacionado con planificar, preparar y adoptar la estructura jurídica que creó nuestro país para recibir el pleno control y la administración del Canal, es decir, el actual Título XIV de la Constitución Nacional y la Ley Orgánica de la Autoridad del Canal de Panamá. De igual modo, por designación del Presidente Pérez Balladares, en 1997 acepté servir en la primera Junta Directiva de la Autoridad del Canal de Panamá que ha tenido bajo su responsabilidad asuntos de gran envergadura como la elaboración y la adopción de los primeros reglamentos constitucionales que desarrollan su Ley Orgánica, la aprobación del primer régimen de peajes y el primer presupuesto del Canal bajo la plena jurisdicción panameña.
Acepté participar en todos estos honrosos cargos movido por la posibilidad que se me presentaba de servir al país, y en la medida de mis capacidades, contribuir a hacer valer los derechos de Panamá, defender sus intereses y ayudar a preparar el traspaso ordenado y efectivo del Canal de una administración norteamericana, la Comisión del Canal de Panamá, a una administración plenamente panameña, la Autoridad del Canal de Panamá.
Desempeñé dichas posiciones sencillamente como un ciudadano deseoso de velar por el interés de su país por encima de toda circunstancia o vinculación de carácter político. Fiel a estos principios, abogué siempre en todas las reuniones de las referidas Directivas y Comisiones, y fuera de las reuniones, en toda ocasión aprovechable, por hacer del Canal una vía cada día más eficiente, moderna, competitiva y rentable, y para mantenerlo así. En este sentido, puse en todo momento énfasis particular en la panameñización gradual de la fuerza laboral y en la modernización constante de la estructura física del Canal, así como en la preparación de la base constitucional, legal y reglamentaria necesaria para que Panamá lo administre en forma seria, responsable y eficiente, como en efecto lo ha venido haciendo hasta hoy, lo cual nos ha hecho acreedores al respeto de la comunidad internacional.
Al mediodía del 31 de diciembre de 1999, conforme se había pactado en los Tratados, el Canal de Panamá pasó formalmente a la plena jurisdicción y administración panameñas, con una fuerza laboral competente, dedicada y 97% panameña, y en pleno proceso de modernización, mediante una inversión de más de mil millones de dólares. Esta administración panameña se rige por normas legales y constitucionales adoptadas y aprobadas con el concurso de toda la sociedad panameña, sin distingos de banderías políticas o intereses personales. Este hecho me llena de orgullo, como debe llenar de orgullo a todos los panameños, y seguramente es también motivo de satisfacción para toda la clase política nacional que contribuyó decididamente a hacerlo realidad, en especial durante las tres últimas administraciones que han gobernado nuestro país, la del Presidente Endara, la del Presidente Pérez Balladares y la suya. Hoy, tres meses después de tan importante acontecimiento, ni en Panamá ni en el exterior nadie debe dudar de la capacidad de los panameños para actuar concertadamente en asuntos de importancia para la Nación y para mantener, manejar, administrar y modernizar el Canal. Todos los panameños debemos por lo tanto sentirnos orgullosos del proceso de transición y de nuestra capacidad de administrar esta importante vía acuática porque ha sido un trabajo de todos y para todos.
Creo, pues, que le he servido a nuestro país en la medida de mis capacidades en este asunto de vital importancia para la vida nacional. Creo igualmente que es hora de que otros panameños tengan el honor y la oportunidad de asumir estas responsabilidades en la nueva etapa que se inició el 31 de diciembre último.
Por lo tanto, le reitero mi renuncia del cargo ya mencionado, la cual le ruego acoja a su más pronta conveniencia.
Le ruego que igualmente acepte las seguridades de mi mayor respeto y aprecio".