Son 40 segundos los que se tienen que esperar para que el semáforo cambie de luz, pero éstos los aprovechan los impacientes conductores para hacer actividades que quizás por falta de tiempo no lograron efectuar en sus casas.
Panamá América realizó un recorrido donde observó la serie de acciones que éstos desarrollan.
En su taxi, un delgado señor de tez morena aprovecha para comerse su almuerzo; mientras que en otro vehículo una elegante dama se mira en el espejo retrovisor para colocarse brillo labial.
Otros prefieren retocar sus peinados, pero algunos deciden realizarse una limpieza facial exprimiéndose sus espinillas.
Es una crónica que se repite día tras día, pero en éstas el amor también juega un papel importante para hacer de la espera una dulce experiencia, pues también se pueden apreciar parejas besándose.
La comunicación vía celular tampoco falta, la mayoría utilizan estos segundos para realizar llamadas telefónicas, pero otros prefieren cambiar el CD para escuchar los temas musicales del momento.
Los que llevan mascotas en sus autos, deciden transmitirle cariño acariciándolas; mientras los que sólo miran las luces del semáforo en espera de que cambie a verde, suenan las bocinas para agilizar el tránsito.