Lejos de unificar, la designación de Juan Carlos Navarro como vicepresidente en la nómina de la candidata oficialista, Balbina Herrera, crea un nuevo escollo a lo interno del Partido Revolucionario Democrático (PRD).
La decisión de Herrera no parece haber sido del agrado del presidente Martín Torrijos, quien ha preferido evadir el tema, tras señalar "eso fue una decisión de la candidata".
El analista político Jaime Porcell fue claro al indicar que ahora le toca al presidente Torrijos "tragarse los sapos a ritmo de paso doble", al aceptar que uno de sus mayores críticos en el tema de la seguridad formará parte de la fórmula presidencial.
Consideró que la designación del alcalde Navarro "es una salida a la crisis" por las bajas en las encuestas, por lo que Herrera tendrá que realizar un "arduo trabajo" en las filas del PRD, para cerrar "las muchas heridas abiertas" que quedaron tras las pasadas elecciones primarias.
Estrategia.
Una fuente perredista indicó que el ex presidente, Ernesto Pérez Balladares, fue uno de los que "intervino" para que se escogiera a Navarro en la nómina presidencial.
De acuerdo con la fuente, esta estrategia se dio para que Pérez Balladares y otros miembros fundadores del partido "tengan participación en la toma de decisión" y en la misma campaña de Herrera, a cambio aportarían los votos de sus seguidores.
A pesar de estos señalamientos, la secretaria de comunicación de Pérez Balladares negó la supuesta injerencia del ex mandatario.
Mientras que otros miembros reconocidos en el PRD que simpatizan con Navarro, consideraran que debió esperar al 2014 para postularse para presidente, debido a que "él mismo se percató que lo traicionaron".
Señalaron que a pesar que el CEN tomó la decisión de incluir a Navarro en la nómina, este podría "hundirse con ese barco que no recibirá el apoyo de los votos independientes" que necesitan para ganar las elecciones.