El Panamá América
El presidente Martín Torrijos, durante su toma de posesión ayer, declaró la "guerra a la corrupción y la impunidad", a pesar de que advirtió que esto implica "chocar con poderosas fuerzas y grupos de interés que hasta ahora han sido intocables".
Durante el acto de instalación, Torrijos recalcó que su gobierno pondrá todo el empeño necesario en esta tarea y en tal sentido le dará la cara al enemigo para mandar un mensaje al mundo que "aquí hay voluntad y decisión de no tolerar la corrupción".
Destacó la importancia de combatir la corrupción, porque solo así Panamá podría crecer y desarrollarse y cambiar la imagen de que en el país, el corrupto se presenta como "un distinguido ciudadano, que recibe honores y homenajes".
Agregó que una de las primeras acciones concretas para frenar la corrupción, es que desde hoy se iniciará una auditoría de todas las entidades gubernamentales, para " descubrir y llevar a la justicia a quienes hayan atentado contra el erario".
Recordó a los vicepresidentes, ministros y otros funcionarios que no deben recibir los "regalos a los que están acostumbrados, ni invitaciones a viajes que no tengan carácter de oficial, " ya que esta es una forma disimulada de coimas y sobornos".
Se acabarán los gastos superfluos como puentes inconclusos, carreteras que se licitan y no se construyen, museos sin contenidos que sólo alientan la corrupción y alimentan el ego de unos cuantos, destacó.
Reconoció que las investigaciones y el castigo es una responsabilidad de los tribunales de justicia, pero sentenció que no será cómplice de nadie, ni callará ante ninguna fechoría.
Destacó que una de las formas de generar más empleos es con la instalación de nuevas empresas, pero advirtió que eso no es posible mientras no se ataque de forma frontal la corrupción, pues hacer negocios en Panamá "se ha vuelto un dolor de cabeza, y eso tiene que acabarse".
En el tema de la persecución contra los corruptos, Torrijos aclaró que no se trata de venganzas ni pase de facturas, sino de justicia.
Torrijos reconoció que el camino que le espera no será fácil, ya que el pueblo espera mucho de este gobierno que debe enfrentar los altos niveles de desempleo, especialmente de jóvenes y donde casi la mitad de la población vive en pobreza, con altos niveles de inseguridad y un sistema penitenciario deficiente.
Otra falla, según Torrijos, es que las instituciones gubernamentales están destrozadas por el descrédito público y las intromisiones constantes de un órgano del Estado en los asuntos de otro.
Manifestó que el país padece de otros males como niños con hambre, la violencia, la discriminación y las personas con discapacidad que no tienen oportunidades.
Agregó que recibe un Panamá donde se aplica mano dura para los pobres, pero en cambio hay mano blanda y compasiva para los delincuentes de cuello blanco, los narcotraficantes y terroristas internacionales.
Torrijos aseveró que ni él ni ningún otro funcionario de su gobierno tendrá derecho a usar fondos estatales sin que rinda cuentas periódicas públicas y bien detalladas.
De ahora en adelante las partidas secretas, ya no serán secretas, porque la "gente sabrá qué hace el gobierno con su plata", sentenció.
Torrijos declara la guerra a la corrupción.
Llevará ante la justicia a los que atentaron contra el erario.