¿Dónde están los ministros?, preguntaba el presidente Martín Torrijos a su llegada a la iglesia San Francisco de Asís, en la Catedral, para recordar a las víctimas del bus 8B-06.
Torrijos, acompañado sólo por sus escoltas, llegó caminando al templo a eso de las 6:53 a.m., minutos antes de la hora acordada para iniciar la misa, a la que estaba invitado todo su Gabinete, al igual que los sobrevivientes y familiares de las víctimas. Desde que el mandatario apareció camino a la iglesia, llamó la atención que su rostro mostraba algo de molestia y al ver a la prensa dijo: "Hablamos después que termina la misa".
Para su sorpresa, sólo lo esperaban a la entrada de la iglesia, el ministro de Obras Públicas, Benjamín Colamarco; el defensor del Pueblo, Ricardo Vargas y el director de la Autoridad del Tránsito, Heraclio Batista. Del resto de su equipo de trabajo nadie sabía dónde estaba, según se pudo entender de una corta conversación que mantuvo el gobernante con Colamarco.
Algunos ministros y viceministros llegaban uno a uno tiempo después, casi corriendo, para que el jefe del Órgano Ejecutivo viera que asistieron, (aunque un poco tarde), al solemne acto litúrgico.