Faltaban 20 minutos para las 10:00 a.m. y las calles del Casco Viejo eran un total caos.
Y no es para menos, allí se realizan los trabajos del proyecto de recuperación del Patrimonio Histórico.

Mientras el tranque se hacía más intenso, jóvenes con suéter de la Oficina del Casco Antiguo con radios de comunicación, en algunas intersecciones intentaban dar orientación a los conductores que tenían más de una hora en la interminable cola, debido a que en el lugar no hay señalizaciones para los peatones, solo se ven señales de desvíos, cierre, disculpe estamos trabajando.
El trauma no solo lo viven los que visitan el Casco Viejo, sino los propios residentes y dueños de locales comerciales.
Daniel Charles es uno de estos, que para poder llegar a su casa, tiene que darle la vuelta a la cuadra. No solo el tranque para él se ha vuelto insoportable, sino el ruido excesivo con el que se vive a diario en el lugar sumado a que tiene que verse obligado a caminar como otros, en espacios reducidos, donde en algunos lugares solo logra pasar una persona de contextura normal.
Los dueños de comercios o restaurantes también se encuentran afectados. Para Alejandro Vergara, administrador de la Vieja Havana Club, sus ventas han bajado en un 60%.
Se intentó conocer sobre los avances de los trabajos, pero ni el MOP ni Odebrecht han querido dar una respuesta.