La Directora del Museo Antropológico, Reina Torres de Araúz, Ana Elena Porras, anunció su intención de iniciar los trámites respectivos que permitan traer a Panamá el cuerpo momificado de "Juanita", la niña de 14 años sacrificada hace 530 años como ofrenda a los dioses incas, que fue hallada en las montañas de Ampato, Perú, en 1995.
Agregó que el personal del museo iniciará contactos con el Instituto Americano Mckeiny, responsable de la investigación, y con el Instituto de Cultura del Perú, con el propósito de obtener mayor documentación sobre el importante hallazgo científico, según el cual los ancestros paternos de la momia proceden de una tribu de Panamá.
Recientemente, el Instituto Americano Mckeiny, anunció que luego de hacer comparaciones entre el ADN tomado de la momia y muestras obtenidas de individuos de diferentes pueblos americanos, se determinó que los ancestros paternos de "Juanita" o "La Dama de Ampato" procedían de una tribu en Panamá, específicamente de los Ngöbe Buglé.
Para la directora del Museo Antropológico el descubrimiento del presunto parentesco entre la momia, sacrificada al sur de Los Andes peruanos, y el grupo Ngöbe Buglé de Panamá, representa una piedra angular para los estudios de la América precolombina.
Destacó que antes de ese descubrimiento científico no se contaba con una evidencia tan contundente sobre contactos culturales e interpersonales entre el Perú y el Panamá precolombinos.
Manifestó que apenas existían referencias de crónicas de la época de la conquista española en el Darién, según las cuales indígenas de esa región informaban a Vasco Nuñez de Balboa sobre la existencia de más oro en el Birú, hoy Perú.
Señaló que este descubrimiento abre las puertas a un sinnúmero de investigaciones científicas sobre la naturaleza de este contacto, ya que el padre de la joven momificada pudo ir al Perú en calidad de cautivo de guerra, de mercader, o de visita política. También se puede determinar si los matrimonios entre estos grupos eran una práctica común.
Porras dijo que resulta muy lógico pensar que, si un individuo Ngöbe se unió a una mujer indígena en Puno, pudieron haber otros que también lo hicieron.
Otra línea de investigación, destacó, pudiera ser la de los medios de comunicación y transporte entre el Perú y Panamá precolombinos, puesto que aún hoy, estos países están distantes entre sí, como para suponer que existía un flujo frecuente entre sus habitantes, poco antes de que Cristóbal Colón descubriera el nuevo mundo.