Transfuguismo, sinónimo de oportunismo. Así perciben los analistas políticos los saltos que dan los diputados, representantes y demás militantes de los partidos de oposición hacia las filas del gobierno.
Incluso consideran que este tipo de prácticas atenta contra la democracia y la existencia de los colectivos tradicionales.
Si bien la práctica es antigua, durante esta administración gubernamental se ha incrementado el número de casos. Incluso de los 30 diputados que tiene el partido gobernante Cambio Democrático (CD) en la Asamblea Nacional, 24 proceden de otras agrupaciones políticas, que se inscribieron antes y después de las elecciones del 2009 y que han sido premiados con cargos dentro del Legislativo.
Solo después de que el presidente Ricardo Martinelli ganara las elecciones, se sumaron a CD 14 diputados, siete de ellos procedentes del opositor Partido Revolucionario Democrático (PRD).
Casos concretos como el del diputado Hernán Delgado, quien salió electo por el desaparecido Vanguardia Moral de la Patria y el panameñismo, hoy ocupa la presidencia de la Comisión de Gobierno; Carlos Afú, quien corrió como independiente, pero ha militado en el Partido Laborista (PALA) y el PRD, preside la Comisión de Asuntos Agropecuarios, y Marilyn Vallarino, quien por años estuvo en el Molirena, dirige la Comisión de la Mujer.
Los ex perredistas Rubén Frías y Rony Araúz actualmente están dentro de la directiva de las comisiones legislativas de Educación y Asuntos Agropecuarios, respectivamente.
El analista político Edwin Cabrera señaló que todos estos cambios de tolda se registran debido a que los partidos se han desnaturalizado, se han convertido en agencias de colocación de personas y maquinarias de votos. “Han perdido ese sentido de trabajar a base de un programa y una plataforma ideológica”, expresó.
El ex dirigente de la desaparecida Democracia Cristiana señaló que esta situación llevará a una crisis a los colectivos existentes. Pone como ejemplo a países del área como Colombia y Venezuela, en donde los grandes partidos pasaron a segundo plano.
Cabrera agregó que el hecho de que una agrupación política cuente con muchos adherentes no es garantía de triunfo, y recordó lo ocurrido al PRD en las pasadas elecciones.
En medio del debate sobre los tránsfugas, el veterano político Mario Rognoni considera que pese a que la práctica es criticada por diversos sectores, ello ayuda a depurar porque quedan dentro de los partidos los que creen en el proyecto que impulsan.
En lo que sí coincide Rognoni con Cabrera es en que este tipo de cambios de un lado para otro afecta la imagen de toda la clase política nacional.
“Esto se ha convertido en un juego, en donde cada quien se inscribe a un partido por conseguir beneficios”, indicó el político.
Contrario a lo planteado por los analistas, Ricardo Quijano, dirigente de CD, señala que quienes se van de un colectivo hacia otro es porque no se sienten cómodos en donde están.
“Nosotros no estamos ofreciendo ni beneficios ni privilegios, solo que se sumen a impulsar el proyecto del país”, expresó Quijano.
El dirigente relató que en el caso de los perredistas que se han ido hacia CD estos lo han hecho porque ya se cansaron de estar en un lugar en donde no los atienden ni les dan cariño.
Uno de los partidos más afectados con este tipo de movimientos es el PRD; no obstante, el diputado y dirigente de esa agrupación política Leandro Ávila asegura que el daño se lo hacen al país y no a un solo partido en particular.
Actualmente, el gobernante partido Cambio Democrático cuenta en la Asamblea con 30 diputados, con lo cual se ubica a solo seis de lograr la mayoría absoluta en ese Órgano del Estado.