Nación

Transporte: soluciones y recomendaciones


La Sociedad de Ingenieros y Arquitectos (SPIA) denunció que el Ministerio de Obras Públicas (MOP) no está tomando en cuenta a esta organización para la solución de los problemas relacionados con el transporte en Panamá y particularmente con la construcción del segundo puente sobre el Canal.
El pleno de la Comisión de Viabilidad de la SPIA integrada por los ingenieros Gilberto Moncayo y Ulises Lay, y al Arq. Luis Crespo denunció tal situación y a la vez sugirió recomendaciones para solucionar el problema del transporte y otras relacionadas con la construcción del nuevo puente sobre el Canal de Panamá.
De acuerdo con la Comisión de Viabilidad de la SPIA existen muchos estudios para solucionar el problema del transporte, sin embargo hay medidas inmediatas que podrían adoptarse "hoy mismo" que aliviarían el tráfico vehicular en la ciudad de Panamá y sus alrededores.
Según el Arq. Luis Crespo una de las primeras medidas podría ser regular las velocidades en algunas calles de la ciudad de Panamá.
De acuerdo con Crespo muchas calles y avenidas del centro de la ciudad son para altas velocidades, lo que convierta a la capital en zonas con vías rápidas y otras lentas.
"Estas son medidas que se podrían tomar mañana mismo, pero simplemente no se adoptan", expresó la fuente.
Señaló que la deficiencia del transporte desmejora la calidad de vida de los panameños.
En tanto, el Ing. Gilberto Moncayo indicó que otra medida sería reducir las áreas para estacionamientos en la ciudad y construir edificios o playas para colocar los autos.
Manifestó que los derechos de vías se utilizan en Panamá para estacionamientos por parte de conductores que no quieren pagar los estacionómetros.
Estos derechos a vías deben ser utilizados para velocidades lentas de equipos pesados y el transporte público, lo que aliviaría efectivamente un poco los tranques vehiculares, explicó Moncayo.
Indicó que los giros a la izquierda son muy pequeños para camiones y autos grandes a la vez que son hechos para cruzar hasta dos carriles como ocurre en la vía José Agustín Arango.
Moncayo destacó que ingeniería municipal debería corregir de inmediato estos errores y ordenar que los paños o carriles para giros a la izquierda se construyan más grandes.
Manifestó que en Panamá se realizan muchos estudios por parte de diferentes entidades como el MIVI, MOP, Autoridad del Transporte, Tránsito y otras, pero ninguna consulta a otra para una solución en conjunto del problema.
El Arq. Crespo planteó que otra medida inmediata sería la instalación de un sistema de semáforos inteligentes en toda la ciudad, lo que permitiría un flujo vehicular más rápido.
La fuente agregó que este sistema de semáforos tiene un costo superior a los 10 millones de balboas, razón por la cual quizás no se pone en ejecución.
El Arq. Luis Crespo también plantea otra alternativa " más radical" para resolver el problema a mediado o largo plazo y para ello sugiere que en Panamá se aplique la fórmula que se utilizó en la ciudad de Curitiba, Brasil donde a la vez que se resolvió el problema del transporte se solucionó el de la recolección de la basura.
Señaló que la ciudad de Curitiba enfrentaba un problema similar al de la capital panameña con respecto al transporte y lo resolvieron tomando medidas radicales.
Crespo apuntó que en aquella ciudad carioca, como primer paso, se creó una gran empresa con capital privado que fue adquirida por los propios conductores del transporte.
Para adquirir la empresa los transportistas vendieron toda su flota de buses que les servio de capital para la nueva inversión.
La nueva empresa compró unos transporte con una especie de trenes con vagones con capacidad de más de 300 personas. A la vez se crearon sub rutas que conectaban con el sistema principal y estaciones principales ( paradas).
Indicó que las calles de la ciudad fueron modificadas, principalmente en sus curvas para que el sistema de trenes pudiera circular sin problema.
Crespo explicó que rápidamente el sistema funcionó debido a que las personas con vehículos propios los dejaban en sus casas y sólo los utilizaban durante los fines de semana.
Según el Arq. el éxito del sistema se basó en que era rápido y con horarios bien establecidos y paradas programadas en ciertas estaciones.
Destacó que la solución del transporte significó la solución del problema de la basura debido a que se autorizó a los habitantes de la ciudad que separaban sus deshechos ( papeles, vidrios y cajetas) para que los vendieran a empresas de reciclaje.
Los habitantes que venden su basura les pagan con boletos para utilizar el transporte, lo que se convirtió en un buen negocio, que solucionó dos problemas, dijo Crespo.
Por su parte, el Ing. Lay dijo que las características de la ciudad de Panamá facilitan fácilmente la instalación de un monorriel porque su crecimiento se extiende de este a oeste, en una sola línea.
Indicó que en la ciudad de Panamá se tendría sólo que realizar algunas modificaciones en ciertas curvas para facilitar la circulación del monorriel.
No obstante, destacó que un monorriel es una obra muy costosa, estimada en más de mil millones de dólares, lo que impide que sea una realidad en nuestro país.
Para el Ing. Lay los dos corredores satisfacen la circulación de unos 60 mil vehículos de un total de 250 mil que transitan en la capital.
Indicó que en las calles de la capital cada año ingresa un promedio de 20 mil autos nuevos, lo que imposibilita que los corredores sean una solución positiva.
En tanto, el ing. Moncayo destacó que los corredores fueron presentados originalmente para que fueran de seis carriles, pero se construyeron con cuatros.
Manifestó que además los mismos desembocan en lugares de la capital que ya estaban congestionado vehicularmente, como el sector de la avenida Balboa.
Los ingenieros entrevistados coincidieron en manifestar que las áreas revertidas, por las regulaciones establecidas en sus planes y leyes, no permiten un desarrollo tan extenso como el de la ciudad de Panamá.
El ing. Lay observó que es muy difícil que en las áreas revertidas se construyan vías rápidas y extensas que permitan mejorar el problema del transporte en la capital.
Indicó que las áreas revertidas tampoco alcanzarán un desarrollo tan grande en los próximos diez años por lo que no cree que la ciudad crezca rápidamente hacia allá.
Los miembros de la Comisión de Viabilidad de la SPIA manifestaron su malestar porque el gobierno no los toma en consideración para la construcción del segundo puente sobre el Canal de Panamá.
El Ing. Lay explicó que la construcción del nuevo puente es urgente y necesaria debido a que el actual queda saturado durante las horas picos y tampoco hay otro que lo reemplace en caso de que el de Las Américas colapse.
Para la SPIA el nuevo puente debe ser de seis vías, tres para ir y tres para venir. Además consideran que dos vías deben ser utilizadas para el flujo lento del transporte público y los equipos pesados.
También opinan que la nueva infraestructura debe tener una altura mayor a los 92 metros para que los nuevos barcos no tengan problemas al transitar por el Canal y tampoco afecte lo que sería la futura ampliación de la vía acuática.
Indicaron que se requiere mayor información del área exacta dónde será construido el puente así como las vías de acceso con Arraiján y La Chorrera.
Manifestaron que si las nuevas vías de acceso al puente no conllevan una buena planificación el puente de Las Américas seguirá siendo el de mayor uso por parte los conductores y el nuevo quedaría como un monumento más.
" Queremos saber qué se esta haciendo... nosotros no cobramos por dar opiniones", pidió el ing. Moncayo al gobierno.
A la vez señaló que el acceso a información y el debate otorga más seguridad a la comunidad sobre lo que se va a construir para que no haya protestas en el futuro como ocurre con los corredores.


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Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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