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Tratados Torrijos-Carter evitaron ruptura de sistema interamericano


"Si el Canal de Panamá no hubiera estado arreglado en el 77 todos esos años de Reagan and company habrían sido el Vietnam, desde Chiapas hasta la frontera colombiana".
Para Alejandro Orfila, quien hace poco más de 22 años como Secretario General de la Organización de los Estados Americanos (OEA) fue anfitrión de la solemne ceremonia en Washington en la que se firmaron los Tratados del Canal, éstos evitaron una posible ruptura del sistema interamericano.
Por eso el veterano diplomático profesa estupor ante los que todavía cuestionan el mérito de las gestiones que culminaron con los contactos encabezados por el presidente Jimmy Carter y el general Omar Torrijos según las que Estados Unidos se comprometió entregar la soberanía del Canal a Panamá antes del mediodía del 31 de diciembre de 1999, Orfila, un diplomático argentino, dejó Washington en 1989 para instalarse en esta población cercana a San Diego para replicar en la costa del Pacifico los famosos viñedos que su familia estableció en la provincia de Mendoza hace más de un siglo, reflexiona sobre el significado de los tratados y otras reminiscencias de su labor como rector del organismo interamericano desde 1974 hasta 1984.
El veterano diplomático, hijo de un gobernador de Mendoza quien fungió de embajador en Tokio y Washington antes de ser electo al alto cargo hemisférico, recuerda cómo se solidarizó con la causa panameña tras una serie de conversaciones con el entonces embajador de Panamá ante la Casa Blanca, Gabriel Lewis Galindo.
"Nadie fue más persuasivo en presentar la causa panameña que Don Gabriel", señala Orfila en una entrevista exclusiva con el enviado de El Panamá América. "Fueron él y Torrijos quienes convirtieron la causa panameña en una causa latinoamericana".
La entrevista se realizó en su residencia de adobe color arena típica del estilo californiano, rodeada de un frondoso jardín de jacaranda y gigantescos cactus.
Su moderna oficina, sin embargo, recordaba Washington: fotografías autografiadas de los presidentes Eisenhower, Kennedy, Nixon, Reagan, Bush, y, por cierto, Carter, además del Papa Juan Pablo II y los reyes de España.
A continuación se reproduce la transcripción de la entrevista:
Henry Raymont: ¿Desde una perspectiva hemisférica, cuál es para Ud. la importancia de los Tratados del Canal de Panamá?
Alejandro Orfila: Olvídese por un momento del Canal. El Canal de Panamá es nada más que un símbolo. El símbolo es el del país más fuerte del mundo negociando con uno de los más débiles en igualdad de condiciones y aceptarlo.
Ese es el gran mérito del Canal de Panamá, de que los países latinoamericanos por primera vez vieron que el Coloso del Norte negociaba en iguales condiciones con un señor que se llamaba Omar Torrijos.
Eso tiene un valor imponderable que le permite a Estados Unidos entonces disminuir el impacto que vino después, no obstante, pero muy disminuido de los contras, de Guatemala, de Honduras y El Salvador. Si el Canal de Panamá no hubiera estado arreglado en el 77, todos esos años de Reagan & company habrían sido el Vietnam desde Chiapas hasta la frontera colombiana. Esta es la realidad, como yo la veo.
Y eso por lo menos quitó una gran presión: la demostración de los jefes de Estado reunidos en la OEA tiene un valor importantísimo. Pero eso, ahora, muchos no lo ven.
HR: ¿Y cómo explica eso?
AO: Porque Estados Unidos, un país que quiero mucho, simplemente no tiene una política exterior coherente. Tiene una política Carter, una política Reagan, una política Bush, ahora una política Clinton y ahora la de quien vendrá. Cada cuatro años la nueva "administración" como lo llaman aquí.
HR: O sea no que no hay consistencia.
AO: No hay ninguna consistencia, esto no es como Gran Bretaña o Francia o México, que tienen una tradición histórica.
HR: ¿Y qué papel jugó Gabriel Lewis?
AO: Gaby tuvo un papel extraordinario, conocía todo el mundo en Washington, y sabía limar asperezas.. Mucho se logra también gracias a sus relaciones personales con el embajador Sol Linowitz, quien también se lució como un gran estadista.
HR: ¿Y qué implicación tiene ese episodio para la relaciones hemisféricas?
AO: Que hoy en día Estados Unidos, por lo menos en sus relaciones hemisféricas, ya no puede continuar la tentación de actitudes unilaterales, que debe mantener esa tradición que se estableció en la negociación con Panamá, o sea la de igualdad de condiciones.
HR: ¿Y el papel de Carter?
AO:: Yo tengo gran respeto por Carter porque él surgió como un gran líder al hacer algo que le pareció correcto y que no le rindió ningún beneficio político en el ámbito nacional. Hizo lo que hizo porque le pareció que eso era la misión de una gran potencia democrática.
HR: Entonces, le sorprende el debate en Washington sobre si ¿el presidente Clinton debe o no asistir a la ceremonia de la transferencia?
AO: Me sorprendió mucho desde un punto de vista de diplomacia internacional. No me sorprende desde el punto de vista de política doméstica porque sé que un político piensa primero que nada que quiere que su partido sea electo.


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Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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