Se trata de un recorrido náutico de 42 días que partió desde el puerto de Barrow-in-Furness (Reino Unido) el pasado 3 de agosto, y que atravesará el Canal de Panamá con destino a Japón.
A diferencia del resto de las embarcaciones que utilizan el Canal para acortar distancia, el Pacific Grebe transporta material con alto contenido radiactivo que en la Autoridad del Canal de Panamá (ACP) prefieren no informar por cuestión de seguridad y evitar protestas de las agrupaciones ambientalistas.
Aunque se trata de un servicio programado, los directivos de la flota de Pacific Nuclear Transport Limited (PNTL) tampoco informaron la fecha exacta ni la hora en que el Pacific Grebe pasará por el Canal.
David Hadfield, capitán de la embarcación, calcula que durante este fin de semana la ACP autorizaría el paso de la carga nuclear para que atraviese el Istmo con los más altos estándares de seguridad propios de la flota PNTL y que exige el Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA).
Manifestó que por lo menos una vez al año NPTL se encarga de trasportar este tipo de material producto del combustible reciclado en Francia y el Reino Unido a Japón, donde es almacenado. “Son desechos nucleares, en aspecto sólido (vidrios), que corresponden al 3% del combustible que utilizaron las plantas para la generación de electricidad en Europa”, destacó.
Serán 30 toneladas de carga nuclear distribuidas en tres embalajes de 100 toneladas cada una, reforzadas con acero inoxidable para garantizar que los desechos no tenga contacto con el medio ambiente.
Gavin Carter, gerente senior de la International Nuclear Services, informó que con el transporte de este tipo de carga se garantiza que la embarcación cuente con medidas máximas de seguridad para que en caso de accidente los embalajes estén protegidos.
Un accidente nuclear, dependiendo de su magnitud, provocaría efectos letales sobre la humanidad, malformaciones genéticas y consecuencias irreversibles al ecosistema.