Una condena de tres años de prisión fue impuesta al ciudadano Sebastián Alfonso Graell Diez, por parte del Segundo Tribunal Superior de Justicia, por quemarle las manos a sus dos hijos, de ocho y seis años.
La investigación criminal efectuada por la fiscal segunda del tercer circuito judicial, Nayra Fernández, logró probar que Graell Diez maltrató a sus hijos, porque estos habían jugado con un perfume de su padre.
La sentencia inicial fue de 30 meses de cárcel, impuesta por el Juzgado Primero del Circuito Penal de La Chorrera. Sin embargo, la fiscalía mostró inconformidad con la pena, al sustentar que no estaba acorde con la constancia probatoria y ensañamiento que el procesado tuvo contra sus hijos. El Tribunal consideró que la sentencia debía ser reformada y aumentó la sanción impuesta a 36 meses.
Esa instancia judicial consideró que el condenado no ha dado muestras de estar arrepentido de su actuar, a pesar de que los hechos lo señalan como responsables.
Al ser evaluados médicamente, el niño de ocho años presentó quemaduras de segundo grado en la palma de la mano derecha y que estas lesiones fueron causadas con objeto térmico calórico y se le asignó incapacidad de tres semanas. Mientras que el pequeño de seis años también sufrió quemaduras, pero en las dos manos y las mismas estaban infectadas.
Al menor de los niños se le asignó una incapacidad de tres semanas.
Por su parte, el padre de las criaturas negó haber lesionado a sus hijos y dijo que en una ocasión dejó una paila calentando y fue a la tienda, pero cuando regresó sus hijos estaban quemados y que él los curó.
No obstante, uno de sus hijos declaró antes las autoridades que el papá le quemó las manos.