Luego de transcurridos siete años, el Segundo Tribunal de Justicia fijó para el próximo 28 de este mes la audiencia a los presuntos implicados en el asesinato del empresario Frank Stuart, muerto de varios impactos de bala y heridas punzocortantes en la urbanización Los Angeles en 1996.
El tribunal llamó a responder por este crimen a Reynaldo Jorge Quiñones y a Adolfo Eliécer Velarde, señalados como partícipes en el crimen. En este proceso el tribunal dio un sobreseimiento a favor de Vicente Guerrero, Luis Peña, Adolfo Velarde, Carlos Sánchez y Reinaldo Quintero.
Este homicidio es considerado uno de los casos más difíciles de resolver, debido a que sólo hubo un testigo presencial, quien a distancia observó un forcejeo dentro del vehículo donde transportaban a Stuart e iba un grupo de personas.
Aún las autoridades no están seguras si el crimen de Stuart fue producto de un secuestro, el cobro de una deuda o de un simple asalto. Durante la investigación se ubicó en la provincia de Colón el auto en que presuntamente era movilizado Stuart.
Dentro de las pesquisas, la Fiscalía Tercera Superior logró la extradición desde Estados Unidos de Carlos Sánchez, a quien se vinculó con el crimen, pero luego fue sobreseído del cargo de homicidio, pero se le condenó por robo de auto.
El examen de necropsia practicado al cuerpo de Stuart reveló que presentaba heridas punzocortantes poco profundas, que le habían sido aplicadas como tortura, por lo que se presume la existencia de algún tipo de cobro de deuda.
La víctima fue encontrada dentro de un auto en el asiento del conductor, con varios impactos de bala, lo que hace presumir que fue obligado a conducir bajo amenazas por varios sujetos, mientras lo torturaban con un cuchillo.
Se supone que algunos de los autores materiales de este asesinato aún se encuentran prófugos de la justicia, debido a que sus cómplices, detenidos, han decidido guardar silencio.