Las fuerzas estadounidenses y británicas invadieron Irak ayer desde el desierto del sur, cobijadas por andanadas de artillería y un bombardeo selectivo de Bagdad. La ofensiva, sin embargo, no tuvo las proporciones masivas de una guerra a gran escala, considerada inminente. Casi 23 horas después de desatada la guerra, hubo varias explosiones en el norte de Irak, que hasta ese momento no se había visto afectado.
Varias explosiones se sintieron en la ciudad de Mosul. Se señalaron igualmente bombardeos en la provincia vecina de Ninive. Cuatro militares iraquíes fueron muertos y seis heridos, según un comunicado militar difundido por la televisión estatal iraquí, que no precisó lugar ni circunstancias de su muerte.
Ayer hacia las 21h00 locales (18h00 GMT), un segundo ataque contra Bagdad fue lanzado contra tres edificios, entre ellos uno adyacente a un palacio presidencial de Hussein, construido al borde del río Tigris.
Justo antes de este nuevo ataque, la televisión iraquí había indicado que Hussein presidió una reunión de la dirección del país, durante la cual se declaró "confiante en la victoria".
La defensa antiaérea respondió a estos ataques, primero intensamente, y después de manera esporádica, antes de detenerse. Inmensas columnas de humo negro se elevaban sobre la ciudad, en la cual se sentía un olor a quemado.
Mientras que las primeras bajas entre las tropas aliadas fueron los 16 ocupantes estadounidenses y británicos de un helicóptero militar que murieron ayer cuando el aparato se estrelló en Kuwait durante operaciones vinculadas a la campaña militar contra Irak, informó el Pentágono. En tanto, estelas rojiblancas surcaron el cielo nocturno de Bagdad y una densa columna de humo negro emanaba de la rivera occidental del río Tigris, en el centro de la ciudad.
Una fuente militar dijo que dos docenas de misiles Tomahawk fueron disparados de dos submarinos estadounidenses y dos británicos, además de un barco estadounidense. Las naves estaban apostadas en el Golfo Pérsico y el Mar Rojo.
Por el sur, una severa andanada de artillería precedió un avance de la tropa hacia territorio iraquí desde Kuwait. Los soldados, cansados de esperar ociosamente en el desierto, gritaron vivas al ponerse en marcha.
Un extenso convoy de camiones, tanques, vehículos blindados y otros vehículos avanzó en medio de las dunas y bajo una luna resplandeciente. En represalia, Irak disparó misiles contra Kuwait y le prendieron fuego a sus propios pozos petroleros.
Los misiles cayeron en el desierto kuwaití sin hacerle daño a nadie y uno fue interceptado por un misil Patriot. Sin embargo, miles de soldados estadounidenses y británicos corrieron a vestir sus trajes herméticos pensando que los misiles llevaban armas químicas o biológicas.
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Tropas avanzan
Los soldados aliados no han encontrado hasta el momento una fuerte resistencia de las fuerzas iraquíes en su avance hacia Bagdad.