La crisis por la falta de agua que sufren los residentes de la capital y de San Miguelito podría repetirse en junio próximo, cuando arrecie la estación lluviosa.
Al menos eso fue lo que advirtió el jefe de plantas potabilizadoras del Instituto de Acueductos y Alcantarillados Nacionales (IDAAN), Rodrigo Barragán.
Los altos niveles de turbiedad que se registraron en el lago Alajuela, donde está ubicada la toma de agua cruda de la potabilizadora de Chilibre, se podrían repetir por la erosión del suelo, ya que se perdió gran parte de la capa vegetal en el área de la cuenca del río Chagres.
Un estudio de la Dirección Nacional Integrada de Cuenca Hidrográfica de la Autoridad Nacional del Ambiente (ANAM) reveló que hace cinco años la deforestación en la ribera del lago Alajuela estaba por el orden de 0.39 hectáreas por año.
Frente a la magnitud de esta crisis que se vive desde el pasado 8 de diciembre de 2010, el ministro de Asuntos del Canal, Rómulo Roux, dijo a Panamá Américaque se realizan los estudios para ver cómo se le busca una solución a al tema de la erosión y a los deslaves para que no se repita una crisis de magnitudes similares. Sin embargo, agregó que este tipo de lluvias se dan una vez cada 300 años.
Pero el tema de la turbiedad -por causa de la deforestación de los suelos- no solo es lo que amenaza el suministro de agua potable en la ciudad capital y en San Miguelito. El ingeniero Eduardo Esquivel Ríos consideró que la contaminación del agua con bacterias fecales será el próximo dolor de cabeza que deberán enfrentar las autoridades.
Acción. Ante este panorama, los voceros del IDAAN aseguraron que quieren reforzarse con personal capacitado y la construcción de una tercera planta y otra toma de agua cruda. Pero las alternativas son a mediado y largo plazo.
Los funcionarios estudian la posibilidad de que la nueva toma de agua se construya en Bayano, como ya lo ha planteado el presidente de la República, Ricardo Martinelli, y otra en el área del lago Gatún.
La construcción de estas tomas de agua urge por dos razones: una para enfrentar cualquier contingencia, como la que estamos viviendo actualmente, y otra por la cultura del elevado consumo de agua, que podría ocasionar que en el 2015 algunos sectores se queden sin agua, según dijo Barragán.
Las plantas de Miraflores y de Chilibre producen cerca de 230 millones de galones de agua diarios: Miraflores aporta 50 millones de galones de agua y Chilibre los otros 180, aunque esta última planta fue diseñada para que se produzcan 250 millones de galones de agua diarios. La planta de Chilibre solo produce lo que requieren los clientes del IDAAN en este momento.
Más personal. En el mantenimiento de la planta trabajan unos 15 operarios. “La crisis ha demostrado que necesitamos más recursos y más personal preparado en operación, mantenimiento y administración de la planta, porque los operadores se han formado con la práctica”, afirmó Barragán. Una de sus propuestas es que al personal se le capacite a través del INADHE y después se les envíe a pasantías a países con plantas similares, en donde hay universidades y se les gradúe en operación de plantas, tal cual sucede en países como Chile.
“Los trabajadores han aprendido hasta a hacer piezas, porque no hay tiempo para traerlas de Estados Unidos”, dijo.
En la planta hay una bomba dosificadora que le llaman la "Molibomba", nombre del funcionario que la armó con piezas de una y otra máquina.
La carencia de piezas y de maquinaria en la institución dejó en evidencia la falta de previsión en la adquisición de equipo para reparar o reemplazar las máquinas cuando necesiten mantenimiento. Sobre todo cuando se dañaron seis dosificadores que dejó a la ciudad sin agua por casi dos días.
“Lo que necesita el IDAAN son funcionarios que hagan carrera, es decir que no lleguen por cortos períodos”, afirmó Barragán.
Política. La falta de personal técnico capacitado es parte medular de la crisis que se vive, ya que los cargos públicos, en algunos casos, se convierten en una alternativa para complacer políticamente a algunos copartidarios. Por ejemplo, si miramos internamente a la institución, el propio director de la entidad, Manuel González Ruiz, es primo del presidente del Molirena, Sergio González Ruiz.
El por qué de la crisis. La planta fue diseñada para tratar una turbiedad de 7 unidades nefelométricas. Los registros históricos de turbiedad estuvieron entre 36 y 50, pero el 8 de diciembre la turbiedad fue de 700 unidades nefelométricas. La planta de Chilibre se inauguró en 1972.
“No se hubiera podido trabajar aunque se hubiesen tenido todos los dosificadores, el mejor mantenimiento, todos los genios del mundo”. Así respondió Barragán a las críticas que afirman que la crisis se debió a la falta de mantenimiento.
“Los niveles de turbiedad del lago hacia finales de mayo y mediados de diciembre siempre suben, pero la variante ahora es que tanto los niveles como el tiempo permanecen”, manifestó.
Barragán aseguró que la conducta de la turbiedad en el lago Alajuela fue de entre 4 ó 5 días y en estos momentos llevamos 47 días de turbiedad.