Los clientes de la empresa Edemet (Unión Fenosa), del circuito alimentado por la subestación de San Francisco, recibieron un balboa en concepto de la multa que pagó la empresa Elektra Noreste al dejarlos sin suministro del servicio eléctrico en el año 2002.
La Autoridad Nacional de los Servicios Públicos (ASEP) al ser notificada del pago de 26 mil 738 balboas que hizo Elektra Noreste a Edemet, solicitó a esta última empresa el listado de igual cantidad de usuarios afectados que recibieron la suma consignada.
Al resolverse un fallo de la Corte Suprema de Justicia, Elektra tuvo que consignar la suma fijada a Edemet, al incumplir el reglamento de operación que provocó la falta de energía eléctrica.
El llegó a Panamá por "coyotes" que lo contactaron junto a otros cinco en una plaza en Bogotá.
Comenta que durante la travesía, muchos lograron cruzar la selva darienita y avanzar en busca de trochas abiertas; otros fueron detenidos y deportados.
Juan tiene tres años de estar en el país. Este diario lo abordó en el Departamento de Migración cuando arreglaba su estatus legal.
"Pagué casi $500 para llegar a esta tierra y arriesgué mi vida en esa selva, pero ahora estoy bien".
Dijo que no ha sabido nada de las seis personas que ingresaron con él a Panamá. "Era una familia de Medellín, creo que me dijeron, pero no supe de ellos, nos separamos en cuanto llegamos a la ciudad", reveló.
Carlos cobra más de $2 mil por persona y comparte sus ganancias con dos ayudantes. Uno es un chofer con el que se encuentra en las carreteras que conducen a Darién, para llevar a los indocumentados a la capital.
El otro permite que los inmigrantes usen su casa, en Panamá, como guarida, mientras se reúnen con quienes los ayudan a conseguir empleos y vivienda.
Josefa, como llamaremos a la madre de Carlos, se preocupa por él, pero admite que la ganancia es demasiado buena como para dejarla.
"Estaba matándose por unos míseros dólares a la semana cortando césped", dijo la mujer de 42 años, que no quiso revelar su apellido para proteger la identidad de su hijo.
Para Henríquez, los traficantes de humanos son personas que se dedican a ayudar a indocumentados en su afán de salir de un país.
"Estos violan las reglas de Migración, trasladan a los indocumentados de un lugar a otro sin los requisitos que se les exige, como lo es el pasaporte, visas, y los llevan hacia otros países".
El término "coyote", explica la funcionaria, es propiamente utilizado en México tras darse casos de personas que laboraban al margen de la ley en la frontera con Estados Unidos y Suramérica.
"Son personas que cobran a emigrantes por trasladarlos de un lugar a otro y a su vez contratan a otros sujetos que le llaman los "polleros" para que los ayuden en el traslado o tráfico de personas de un país a otro", destacó.
El Código Penal panameño establece el trafico de humanos como un delito contra la comunidad internacional que amerita sanciones de 10 a 15 años de prisión.
A nivel mundial, se calcula que los traficantes humanos tienen una ganancia de $10, 000 millones anuales, filtrando gente ilegal a Estados Unidos.
Las autoridades panameñas y extranjeras registran un descenso en la migración, aunque se desconoce si será duradero.